| |
Gabriela
Salgado
Voy a mostrar algunas diapositivas de la Colección de Arte Latinoamericano
de la Universidad de Essex (U.E.C.L.A.A.). Me gustaría usarlas como fondo
para una explicación sobre lo que es la colección y cómo se estableció.
Si alguien tiene un interés particular en alguna imagen podemos parar
y hablar de la obra en particular, pero no voy a hablar de las obras en
sí, sino de la colección dentro de este marco de discusión.
Voy a hablar de la Colección de Arte Latinoamericano de la Universidad
de Essex, en Inglaterra (U.E.C.L.A.A.). La facultad de arte de la Universidad
de Essex, desde los años '70 tuvo un foco particular en el arte latinoamericano,
la arquitectura de Latinoamérica y estudios de arte precolombino; fuera
de la facultad de arte también hay un centro de interés en la política
y la historia de Latinoamérica. Hay un centro de estudios latinoamericanos
que abarca varios departamentos, es decir, que desde su creación la universidad
ha tenido un foco de interés en Latinoamérica como un todo. A partir de
una iniciativa del Departamento de Historia del Arte, que tiene como profesora
a Dawn Ades (una curadora muy importante, conocida en Europa como curadora
de arte latinoamericano y experta en surrealismo), la universidad se dedica
a enseñar arte latinoamericano del siglo XX (más moderno que contemporáneo).
Los creadores de nuestras vanguardias son una especialidad suya. Ella
tiene un interés particular en mostrar a los alumnos obra, y no tanto
diapositivas. Un mal que afecta a todas las escuelas y universidades de
arte donde se forman los historiadores de arte es que aprendemos con imágenes,
no aprendemos nunca viendo las obras por el tema de la dificultad en viajar
a los lugares donde se producen las obras; nuestra formación desde Latinoamérica
es de diapositivas. El día que vemos la obra de Van Gogh la hemos visto
primero en reproducción mil quinientas veces, hasta que llegamos a ver
la pincelada, y la obra. Es un ejemplo de lo mismo, pero al revés.
En el caso de la colección de arte latinoamericano, se creó con la voluntad
de que hubiera material real para investigación, que las obras estuvieran
allí, para que los estudiantes pudieran investigar sobre artistas latinoamericanos
con la obra al alcance de la mano. Es por supuesto una posición muy utópica.
Sin embargo, la colección ni siquiera hoy, después de siete años de su
creación (se creó en 1994), tiene una inclusión de todos los artistas
importantes de nuestro continente. Además, no estamos hablando de un país,
estamos hablando de un conglomerado de naciones, muy complejo como proyecto.
La colección se establece como una iniciativa académica, que no tiene
que ver con una acumulación de patrimonio museístico, porque no hay un
museo. El museo ha sido siempre un proyecto, que está todavía irrealizado,
pero sigue siendo uno de los proyectos importantes de U.E.C.L.A.A.: tener
un museo propio para la exposición de las obras. A partir de esa creación,
que se basa en donaciones, en la generosidad de artistas y coleccionistas
(porque no hay un presupuesto de adquisición), se establece una colección
que hoy en día tiene cuatrocientas cincuenta obras. Comenzó a partir de
dos donaciones grandes: una de Charles Cosac, que es un ex-estudiante
(brasileño) de la universidad, del doctorado. Él tenía una colección
privada muy importante, en San Pablo, y comenzó donando obra siendo estudiante.
A partir de su donación, Dawn Ades y Valerie Fraser (la otra directora
de la colección, y profesora de arquitectura precolombina) se ocuparon
de conocer algunos coleccionistas en Argentina. Valerie visitó
Buenos Aires, y tuvo la ventura de que Marcos Curi, el director del (llamado)
Museo de Arte Contemporáneo Argentino (que no tiene una sede pública pero
existe como colección) donara ciento cincuenta obras, mayoritariamente
gráfica y obra sobre papel. Es decir, que hay una gran presencia de arte
argentino y arte brasileño, por el hecho de que se inauguró con estas
dos grandes donaciones.
A partir de entonces se empezó a expandir un poco la visión de la que
fuera la colección latinoamericana, no solamente de arte argentino y brasileño,
una crítica que él ha hecho muchas veces. Se empezó entonces a intentar
hacer contactos con coleccionistas de otros países de Latinoamérica, y
con artistas que comenzaron a donar, con lo que se empezaron a cubrir
ciertas áreas. Hay arte mexicano importante, hay un poco de arte ecuatoriano,
un poco de arte chileno y arte del Caribe. Las zonas fuertes siguen siendo
Argentina y Brasil, pero se ha expandido. Hay bastante arte cubano a raíz
de nuestra presencia en las bienales de la Habana. Se ha ido haciendo
contactos con artistas cubanos que han ido donando obra, y así
se fue expandiendo un poco el criterio curatorial, en el sentido de abarcar
el arte de otras regiones.
Sigue siendo una limitación el hecho de coleccionar países (digo coleccionar
países de una manera irónica) porque cada país de Latinoamérica tiene
un complejo tejido etno-cultural que es imposible de representar en un
artista o con un grupo de artistas. Por ejemplo, yo vengo ahora de Tucumán,
y Tucumán está teniendo una producción artística valiosísima, nueva, muy
joven que tiene poco que ver -yo creo- con producciones de Buenos Aires,
y probablemente de otras zonas de la Argentina. Eso pasa en todos los
países de Latinoamérica y pasa en todos los países del mundo. Pero en
el caso nuestro de especializarnos en países, pues siempre está
esa tendencia a globalizar el concepto de lo que es Latinoamérica.
Yo empecé a trabajar como curadora de la colección en el año '99,
y como venía de una experiencia de arte en proceso, de trabajar en fundaciones
donde había creación permanente de artistas en situaciones de residencia,
de talleres, me interesaba mucho trabajar con artistas que vinieran a
hacer intervenciones en el contexto del lugar donde estaba la fundación,
en este caso donde está la colección.
A partir de ese entonces creé un programa de residencias para artistas
latinoamericanos, que empezó con la intervención de Esteban Alvarez. Es
una artista de Buenos Aires, que en ese momento estaba viviendo en Londres
y fue invitado a hacer una intervención en la universidad. Tuvo una semana
la galería de la universidad para realizar un evento (que voy a explicar
cuando lleguemos a las últimas diapositivas). Estoy trabajando en este
momento con Jorge Orta, que es una artista rosarino que hace veinte años
que vive en París, que está involucrado desde hace seis años en un proyecto
multimedia internacional que se llama "Life nexus" (el nexo de la vida),
y él está trabajando con las comunidades locales de Colchester (la ciudad
más próxima a la universidad) en la creación de un capítulo más de esa
ópera multimedia que está realizando en varios países del mundo.
Me interesa la interacción con la localidad, y me interesa el discurso
de los artistas que supuestamente son tan extraños -por lo exótico, por
lo lejano- en un contexto local. Esos son mis focos de interés como curadora,
que a veces se podría calificar de excesiva en el análisis de la percepción
que tiene el europeo de nuestra identidad cultural. A mí me interesa mucho
investigar este aspecto de la curaduría, porque hay un interés creciente
en Latinoamérica, hay exposiciones internacionales muy fuertes, en el
Guggenheim (de arte brasileño) habrá una que no es una iniciativa nueva
porque será a raíz de "Brasil 500 años", ese espanto de proyecto. Digo
espanto porque me parece políticamente muy incorrecta la celebración del
5º centenario del descubrimiento y la masacre de los brasileños desde
Brasil. Es completamente diferente a lo que sucedió en nuestros países,
que se celebró sobre todo en España, y no acá. En Brasil, se celebró y
se gastó todo el presupuesto de cultura del país, y otros presupuestos
(quién sabe cuáles) en realizar esta tremenda celebración de la cultura
brasileña que excluyó a grandes sectores de esa misma cultura,
precisamente (también se eliminó toda posibilidad de hacer la Bienal de
San Pablo, que es uno de los eventos culturales más importantes del mundo).
A raíz de eso hice una exposición de arte brasileño en la universidad
que se llamó "Outros 500", que se refería a la alternativa que hubo dentro
del Brasil como protesta a la celebración. Entonces, hay una actividad
de exposición temática, con un foco conceptual, no de mostrar el objeto
coleccionado como parte del grupo de objetos que alguien tiene porque
los ha conseguido, sino con un cierto foco conceptual, con un discurso.
La obra está en la universidad siempre a disposición de los investigadores.
Siempre hay alguien que está haciendo una investigación para doctorado
o master sobre temas específicos de nuestra producción artística
y la colección provee esa posibilidad. Además, hemos formado un archivo
de material no solamente de artistas de la colección, sino de artistas
que nos envían cosas permanentemente. Este archivo está a disposición
de los estudiantes y de investigadores que vienen a visitarnos de afuera
de la universidad. Mucha gente viene de Europa y me contactan porque están
interesados en algunos de nuestros artistas, y encuentran en Essex un
foco de investigación especializado.
Ese es el
foco principal de la colección, aparte de los objetos. Me interesa mucho
trabajar con artistas vivos, invitarlos a hacer una obra que tenga una
vigencia, una relación con el hecho de estar exponiendo ahí, y parte de
esto fue también la iniciativa de mostrar a Ernesto Neto. En enero de
este año se montó una pieza de él que se había mostrado solamente en el
desierto de Nuevo México, y que amablemente nos prestaron para poder mostrarla
dentro de la galería. Yo quería que él hiciera algo con nosotros pero
no pudo venir para hacer una instalación nueva. Su forma de intervenir
fue de producir un objeto seriado, una edición limitada que se mandó a
personas vinculadas a la colección, a museos en todo el mundo y a investigadores,
como invitación a la exposición. Era un objeto seriado, numerado, que
tenía que ver específicamente con ese evento. Ese fue un caso de
una intervención muy a la distancia. En general, hay una voluntad de que
al menos una vez al año haya un artista trabajando con nosotros.
(diapositiva) Ustedes reconocerán, esto es Kuitca, algunas de las obras
que están en la colección.
Eso es una obra de Waltercio Caldas (diapositiva), una edición limitada
de libros sobre Velázquez.
El interés por el arte latinoamericano tiene una relación directa con
los EE.UU., con las políticas de buen vecino y de integración de las minorías
culturales para satisfacer los conflictos que comenzaron con la época
de los derechos civiles. Son temas que vienen desde después de la guerra
de Vietnam, donde se empieza a representar la obra de las minorías, la
obra cultural de las minorías étnicas y sexuales (la mujer ha sido representada
solamente a partir de los años '70 en los museos), en relación con la
exclusión que habían sufrido anteriormente.
Como todo lo que se hace en Europa tiene una relación directa con lo que
se hace en EE.UU., en Inglaterra hay también una tendencia a interesarse
por el arte latinoamericano que deriva no especialmente de los latinoamericanos,
pero sí de las minorías étnicas que habitan el país, más que nada. El
año 2002 va a ser en Inglaterra el año de la diversidad cultural, y todos
los fondos del Ministerio de Cultura se van a destinar a la promoción
artística de las minorías. Es interesante y es positivo, pero es también
absolutamente político. No nos podemos engañar y pensar que de pronto
han descubierto una veta de conocimiento que necesitaban, más bien es
la explotación política de estos eventos. A partir de eso se están
creando cada vez más focos de interés en el arte no Europeo. En este sentido
forma parte de un movimiento global hacia el interés por lo local y lo
específicamente cultural, que es muy bueno por un lado pero por otro lado
es muy problemático. Es un tema que me interesa mucho trabajar, intentar
alternativas que no sean tan planas, discursos políticos lineales, que
no se aproveche para prolongar y perpetuar los clichés culturales que
se tiene de los pueblos de fuera de Europa.
La exposición de Esteban Alvarez nació del interés que despertó en mí
su obra. Él tenía en ese momento una beca del Fondo Nacional de
las Artes y estaba estudiando en Londres. En conversación sobre los temas
del exotismo, y de la percepción del artista latinoamericano, descubrimos
un punto de interés común. A él le pareció muy apropiado crear dentro
de la galería un taller de máscaras, por el hecho de que el extranjero
que viaja a los países de Latinoamérica siempre está buscando un objeto,
un souvenir, que represente nuestras culturas, sobre todo que tenga que
ver con la estética indígena. Eso es algo que se encuentra mucho en la
representación de nuestras culturas en exposiciones internacionales; se
buscan ciertos matices que puedan encajarnos en una estética indigenista
de realismo social, que tiene que ver con el realismo mágico y a veces
el surrealismo.
Es decir,
hay una serie de parámetros que nos acompañan históricamente, que tiene
que ver con nuestras vanguardias, que creaban desde esos parámetros (pero
que por supuesto se han superado), y sin embargo se siguen esperando desde
el público masivo que acude a estas exposiciones. Fue interesante trabajar
con este cliché desde el punto de vista del humor, e intentar debatir
esos prejuicios a través de presentar al artista argentino como un artesano
que hacía máscaras por encargo (las vendía a £ 5.- las firmaba y les ponía
el sello de la colección para autentificarlas). Las máscaras eran diseñadas
por la gente; se les daba una plantilla con la imagen de la máscara original
como base. La máscara original que él tomó fue una máscara Chiriguano
Chané que él tenía, y a partir de ese templete, de esa plantilla, la gente
diseñaba su plantilla de máscara. Era una obra completamente interactiva.
La galería se iba llenando de máscaras, las máscaras diseñadas por la
gente. Tenían que ver también con representar al artista en la galería
-que era un espacio sacro de representación conceptual del arte- como
en un mercado. Él estaba ahí pintando las máscaras por encargo
y vendiéndolas, al mismo tiempo que presentó otras de sus obras.
Ahí están las máscaras (diapositiva). El poncho que se ve a la derecha
es un homenaje a Lucio Fontana, un poncho con tres tajos que se creó en
colaboración con la colección. Se hizo una edición y la colección tiene
uno. Las boleadoras hechas con pelotas de béisbol, y el mate hecho con
una copa de champagne. La exposición funcionó fenomenalmente y se vendieron
muchísimas máscaras. No tengo muy claro cuál fue finalmente la percepción
del público, porque mucha gente no dejó comentarios escritos, pero fue
muy interesante ver cuál era la reacción del público ante el hecho de
que se estaba vendiendo un objeto barato en una galería de arte, y que
estaba además siendo fabricado por encargo.
Público: El dinero que se recolectó con la venta de las
máscaras, para quién fue?
GS: Para el artista. (diapositiva) Ésta era la máscara original.
(diapositiva) Postales típicas de la Argentina con el estereotipo del
gaucho, y un tango: el tango "Sur" grabado en inglés por teléfono,
que se había puesto en un reproductor de CD con auriculares. Creo que
es hora de terminar, me estoy extendiendo mucho-Gracias. (aplausos)
|
|