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Gustavo
Bruzzone
Quisiera contarles que mi colección, o mi atención, se puso básicamente
sobre la última década, sobre los años '90. Básicamente, lo que fui reuniendo
fueron objetos que tiene que ver con el pasado reciente, el inmediato,
sobre lo contemporáneo, pero de manera muy directa.
En la convocatoria se habla del papel de las colecciones en la actualidad,
y yo me hacía una serie de preguntas tratando de reflexionar sobre esta
convocatoria, es decir, ¿cuál sería el papel de las colecciones en este
momento? La primer respuesta que me viene a la mente es que ninguna; que
no tienen función alguna. El papel que tienen lo iba a dar el que está
coleccionando y que lo hace por la motivación que fuere. Es decir, reunía
obras porque él quería, y a mí me parecía que esto es absolutamente legítimo,
porque se pueden reunir obras por el motivo que fuere.
En segundo lugar, evidentemente (y lo mencionaba Andrea también al comienzo)
hay dos factores que son muy importantes. Uno tiene que ver con la promoción
del mercado del arte, que se produce a través de que se vayan generando
compradores de arte, y compradores de arte ávidos, que quieren seguir
teniendo cada vez más cosas, y entonces van formando colecciones. O por
lo menos ése es el mito -me parece- que tiene los galeristas que uno va
conociendo, que siempre cuando advierten alguna persona con intenciones
de empezar a adquirir obras de arte ya inmediatamente lo ven como un candidato
a coleccionar, o como un coleccionista en potencia o algo así...
Bueno, esta sería una vertiente, pero me parece que se tendrían que preocupar
mucho más en tratar de promover la difusión de adquisición, de venta de
obras de arte y no tanto la generación de coleccionistas poniendo el acento
respecto de algunos... pero, bueno, esto es algo dirigido a los que se
dedican a vender en este circuito…
Después por el efecto legitimador que tienen las colecciones, es decir,
al adquirir determinados artistas e incorporarlos a las colecciones, evidentemente
puede tener un cierto efecto legitimador. ¿Hasta qué punto las colecciones
legitiman (o no)? No lo sé, el capricho del curador en una colección pública,
o el criterio curatorial que puede tener aquél, el advisor, el que ayuda,
aconseja, o el propio coleccionista, es una cuestión que para mí sigue
siendo como un misterio. Es decir, los procesos de legitimación a lo largo
de la historia para mí son misteriosos, pero bueno, de alguna manera se
van produciendo, podemos encontrar algunas explicaciones del porqué. Ese
sería otro factor.
Después, la colección, o coleccionar: yo diría por lo menos como me ocurrió
a mí, de qué manera me pasó. Es casi omnipotente lo que me pasó respecto
de coleccionar, o cómo lo puedo llegar a sentir. De manera como subsidiaria
a una labor que -me parece- tendría que estar llevando adelante el Estado
pero no lo hace. Una colección de arte refleja al estado de la cultura
de un lugar a través de esa manifestación, y me parece que el Estado tendría
que preservarlo. Cuando hablamos de la heterogeneidad, del eclecticismo
que tienen las colecciones públicas en este momento, se debe a la heterogeneidad
y eclecticismo, a su vez, con que se fueron formando las colecciones privadas,
que luego fueron donadas, y que luego son amontonadas… Que no hay lugar
donde colocarlas, donde ponerlas. Así es como que se va generando esto
de una colección publica.
Sintetizando: una colección de arte muestra una porción de la cultura
de un lugar; como las colecciones publicas se hacen con colecciones privadas
y como el Estado deja su conformación a la mano del azar, las colecciones
privadas que se donan conforman un mapa heterogéneo y ecléctico de la
realidad que deberían reflejar.
Yo, en particular, como función que cumple y no cumple la colección, yo
me sigo sorprendiendo todavía al día de hoy cuando me doy cuenta de que
me convertí, devine en coleccionista en un determinado momento, porque
de un día, al entrar a una galería -porque no tenía nada en las paredes
de mi casa (de hace ya más de diez años)-, a ver si comparaba un cuadro
y ahí rompí con el mito de comprar, adquirir una obra de arte, a un determinado
momento obsesionarme con querer tener presente en las paredes de mi casa
lo que habría ocurrido en un determinado período (que me era muy próximo,
muy próximo en afecto, muy próximo en el tiempo, muy próximo en absolutamente
todo) fue un giro importante. Y esto, cuando digo de la preservación y
de qué manera tratar de preservar aquello que había ocurrido, empezar
a interesarme, no ya en las mejores obras que podrían llegar a tener,
si no de todo lo que reflejara un momento y un lugar. Una época.
Tal vez lo que decía Marion cuando hablaba de recortes sea lo mas acertado.
Yo pensaba precisamente en eso: un recorte. Lo que traté de tener en mi
casa es un recorte… Una historia, una historia que trata de ir paso a
paso contando todo lo que ocurrió, y el guión de esa historia tiene que
ver con el capricho, si se quiere, el gusto, de una determinada persona
que fue armando un guión, o una historia que ocurrió en un determinado
momento. Entonces yo respetaba más la indicación que me iba dando "la
historia", la secuencia de una historia que se iba produciendo, quizás
fue mi capricho, y así se fue generando…
Se fue generando a efectos, precisamente, de preservar y conservar las
obras de un conjunto de artistas que a mí me parecía que habrían marcado,
en un sentido, una cierta diferencia en los años '90 en la República Argentina.
Básicamente tenía que ver con lo que había pasado en el Rojas, una estética
que se había desprendido a partir del Centro Cultural Ricardo Rojas y
a partir del trabajo que había llevado adelante, o el capricho curatorial
de, Jorge Gumier Maier. Tenía que ver un poco con eso, reflejan eso, si
lo conseguí o no lo conseguí muchas veces, cuando en alguna oportunidad
alguien se ha referido a mi colección (muchos se refieren a mi colección),
dicen "tiene el Rojas", o "es el Rojas", o en parte, no sé si el Rojas
completo. Es decir, viene a representar eso o pretende, tiene como capricho,
como obsesión querer representar eso.
A propósito de colecciones, esto de las colecciones privadas, yo lo que
no sé es lo que el Estado va a hacer con las colecciones que van reuniendo
los particulares… probablemente no le importe a nadie… Entonces yo me
doy cuenta, por ejemplo, que la cantidad de obra que tiene una colección
como la de Marion y Jorge Helft, necesita de un lugar para hacerla visible.
Yo me doy cuenta de que la colección de Costantini necesita de lo mismo.
¿Qué puede ocurrir con estas colecciones? Bueno. quizás tengan un destino
establecido allí. El rol del Estado respecto de esto, no sé cuál puede
ser, porque lo que se puede producir con posterioridad en que se arman
las colecciones, pueden tener un sentido, un contenido, una potencia.
Incluso, pueden elegir a ser valoradas como entiendo se valoro mi colección,
muy próxima y pequeña colección (bueno, pequeña, son más de 300 obras
las que tengo en este momento). Es decir, esa colección, pero que el día
de mañana se puede perfectamente desguasar, y se pueden comenzar a vender
las obras, tal vez haya más de uno de los artistas que forman parte de
la colección hoy, que eran obras en algún momento alguien las quiere vender.
O puede ocurrir lo que fuere, lo mismo puede pasar conmigo, y que el día
de mañana esa colección de desguace absolutamente, y en realidad viene
a representar un momento que se tendría que preservar. Tal vez ahí tiene
que empezar a establecerse una conexión más intensa entre la labor del
Estado y la labor de los coleccionistas, para ver de qué forma preservamos
determinados núcleos.
Siempre que vi colecciones a lo largo del tiempo eran como actitudes,
o los mensajes que me podían llegar a dar ciertas colecciones vienen por
el lado de la actitud… Si hay una colección, en cuanto a las actitudes
que se van teniendo, claro, yo pienso en colecciones privadas como la
colección que formaron los Arensberg a comienzos del siglo XX con toda
la obra de los dadaístas de NY, y a mí me parece en ese sentido la actitud,
el riesgo que tuvieron en un determinado momento, donde se mezclaba el
mecenazgo con la filantropía, pero también ese cuestión de riesgo. La
"locura" que significó en ese momento para ellos estar reuniendo ese tipo
de objetos que eran disparatados para muchos de sus contemporáneos.
Una colección como la de Jacques Van de Boyke… el que generó la colección
de arte popular brasileño, que dio origen al Museo de la Casa Pondal.
La originalidad que tuvo la colección de este francés que llega después
de la guerra a Brasil y comienza a reunir objetos de arte popular, en
ese sentido, como actitud es digna de destacar. Es decir, no es que se
preocupó por determinado tipo de artista sino que empezó a reunir determinado
tipo de obras y que hoy es eso que es esa colección, por la actitud de
una persona que empezó a reunir de manera caprichosa determinado tipo
de objetos.
Y después como colección, siempre a mí me impresionó mucho la historia
de Dorothy y Herbert Vogel, que es un matrimonio Ella era empleada de
una biblioteca, bibliotecaria, y él es empleado de correo. El relato es
que son dos jóvenes que quieren empezar a ser artistas a finales de los
50, comienzos de los 60, y empiezan a adquirir obras, destinando el sueldo
de uno de los dos, es decir, no tienen un presupuesto muy alto, sino que
es la austeridad de la colección esa, y generan una de las colecciones
de arte conceptual y mínimo de los EE.UU. más grandes que hay, que hoy
ocupa una sala de National Gallery de Washington.
Ese tipo de concepto a mí también me interesa, porque claro, yo no podía…
-en un momento Marion lo insinuó, lo dijo- hay quienes dicen "bueno, yo
voy a empezar a coleccionar" en realidad yo no empecé a coleccionar. Un
determinado día alguien, refiriéndose a una artista a quien yo le había
comprado obra, dijo "un coleccionista le compró", y ahí me di cuenta de
que estaba coleccionando, o por lo menos tenía la actitud de ser coleccionista,
no me había dado cuenta hasta ese momento. Hasta que un día, sí, mí casa
estaba llena de cosas y entonces ahí dije sí, soy coleccionista. Y en
otro momento, yo todavía seguía sin convencerme de que estaba coleccionando
y me invitaron, "porque no mostrás tu colección?" Yo decía, "¿las cosas
que están en casa?" y ahí se definió nuevamente, e iba teniendo o tenía
un sentido todo lo que se iba generando.
Junto con coleccionar objetos lo que quise reunir también en un determinado
momento fueron imágenes, y por eso a partir de fines del 94 aproximadamente,
empecé a filmar todo lo que podía. Tenía mucho tiempo ocioso y entonces
lo podía hacer y fui recurriendo también en video un montón de cosas,
es decir, acompañaba a los objetos que compraba con la charla o imágenes
de lo que estaba pasando. Entonces se completaba lo que estaba reuniendo
como objetos también con la filmación de un conjunto de cosas.
Lo que le estaba faltando a todo eso era tal vez la parte de la necesidad
que yo tenía de encontrar mayor información que la que podía llegar a
encontrar en los periódicos, o en los medios especializados del tipo que
fuere. Quería mayor discusión o quería encontrar algo más que definiera
que era lo que estaba pasando, a partir de las obras que uno podía ir
incorporando y que podían ir ingresando a mi casa.
Esto me llevó entre otros proyectos a tratar de generar un libro de ensayos,
que todavía está en curso. El trabajo está por concluir, y va a tratar
de reflejar lo que ocurrió en los '90 en distintos aspectos. Es un proyecto
que estamos llevando adelante con Fabián Lebenglik, y que en algún momento,
creo a lo largo del 2002, será editado.
Por el otro lado, bueno, en un determinado momento también como yo quería
leer determinadas cosas bueno, juntando ciertos entusiasmos nació el proyecto
de una revista, que se llama Ramona (que calculo que no tengo que explicarles
mucho que es Ramona)… que es una revista de artes visuales que no tiene
imágenes, y que intenta contar que es lo que está ocurriendo en este momento
o ni siquiera, y lo cuenta mal y lo puede contar bien, pero bueno, que
es un intento de reflexionar sobre el medio en este momento, en temas
que nos pueden interesar en la arbitrariedad de los que hacemos la revista.
Para responder a la consigna inicial de qué es, cuáles pueden ser los
papeles de las colecciones, insisto, no lo sé. Si, pienso, que por lo
menos desde donde yo lo valoro, es como un trabajo, en realidad, como
una obsesión subsidiaria de lo que el Estado tendría que estar llevando
adelante. Para tratar de que quede reflejado lo que está ocurriendo en
este momento o lo que ocurrió, en el pasado próximo en mi país.
Ese es el sentido que para mí puede llegar a tener, hoy por hoy, reunir
objetos y coleccionar, seguir rescatando obras que muchas veces los artistas
van a terminar destruyendo y que si no se rescatan no va a quedar reflejo
de eso. Probablemente uno de los que más haya influido en cuanto a ese
concepto o al sentido, eran las charlas con artistas de la década del
'60. Cuando uno les preguntaba que registro había quedado de un montón
de obras (mas allá del tipo de arte que se hacía en aquel momento) pero
que no había prácticamente registro. El registro era menor, entonces si
se podía tratar de rescatar determinado tipo de cosas a mí me parecía
que esa era una función, o una función importante, que uno podía llegar
a hacer.
Por eso digo, en mi caso, se cumple como una especie de obsesión. Yo la
defino hasta de omnipotente, en el sentido de tratar de cubrir un déficit
que el Estado no lleva adelante. Porque no cuida a los artistas, no cuida
los obras que producen, y creo que más o menos y en la misma medida todos
los coleccionistas hacen una cosa parecida en el sentido de tratar de
preservar el patrimonio cultural.
Hoy por hoy si hay alguna función que podamos tener en Argentina me parece
que pasa por ese lugar: por preservar nuestro patrimonio cultural.
Nada más; muchas gracias (aplausos)
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