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Muchas gracias
a los integrantes de la mesa. Si alguien quiere hacer alguna pregunta,
o agregar algo más?
Público: Escuché las ponencias de cada uno y fui tomando diferentes
cosas. Lo que veo es que en Argentina no hay ninguna colección que, de
alguna manera, puede funcionar como la colección ideal, y básicamente,
ninguna. Como Uds. dijeron, ni las privadas ni las públicas tienen la
suficiente visibilidad. Por un lado, quería preguntarles cuál creen que
podía ser un modelo de colección ideal? No me refiero desde el punto de
vista de qué tipo de arte elegir, no me refiero al aspecto curatorial,
me refiero al aspecto de qué manera hacerla visible, de qué manera hacerla
funcionar, en el ámbito público en concreto?.
A.G.: Creo que Marion decía eso, bueno, sí, evidentemente el coleccionismo
privado se basa en el gusto del coleccionista, eso no se discute. Pero
creo que el espacio público tiene otras responsabilidades, y no sé si
hay una colección ideal, pero creo que una de las cosas que señaló Marion,
...
P: Me refería al tema de la visibilidad,...
A.G.: Quiero poner énfasis en la responsabilidad del espacio público,
en tanto debe ser un espacio lo suficientemente plural, lo suficientemente
móvil como para no quedar ceñido a una política unilateral o congelada:
hoy en día vemos las obras del M.N.B.A. colgadas en el mismo lugar que
hace veinte años, o descolgadas en forma arbitraria para colgar exposiciones
temporarias. Es responsabilidad de las instituciones públicas ser plurales
y dinámicas (lo cual no significa arbitrarias) y, sobre todo, no perder
nunca de vista que tienen una responsabilidad formativa respecto del público.
Realmente gran parte de los espacios de exhibición pública en la Argentina
son espacios de tránsito. De alto tránsito. Mucha gente pasando rápido
y que no tiene demasiada idea de qué es lo que está viendo... También
quisiera enfatizar que lo público es responsabilidad de todos. El estado
se supone que nos representa a todos...
M.H.: Yo creo que todo lo que sucede en un país es un poco orgánico,
no? No se puede, de alguna manera pautar, o decir que hay un ideal, que
hay que copiar tal cosa, o tal otra. En las colecciones públicas como
en las privadas, su visibilidad de alguna manera depende de las distintas
ideologías que estén circulando. El problema del público es que está en
un estado tan calamitoso.
Es porque
no hay masa crítica. Si alguien hubiera dicho que no puede ser que tome
veinticinco años construir la Biblioteca Nacional, si alguien dijera que
no puede ser que se arme una bienal en tres meses, es decir, todas estas
cosas, de alguna manera dependen de la cultura que tenemos, de lo que
está sucediendo, también de la desjerarquización de las cosas. Las personas
que aparecen en los jurados que no tienen formación, que no tendrían porqué
estar en los distintos jurados, que de alguna manera dan premios, que
de alguna manera deberían consagrar, con lo cual no consagran nada, porque
nadie se acuerda de quién ganó el premio hace dos años. El otro día, alguien
me dijo cuando yo estaba comentando esto: "Sí, pero quien está?" Sí, hay
un montón de gente, la facultad está llena de gente que está preparada.
Pero nadie de nosotros decimos: "no queremos un premio que esté dado por
personas que nunca estudiaron nada". Me parece de perogrullo, pero eso
es lo que está sucediendo.
Las colecciones públicas deberían tener una ideología, pero tendríamos
que nosotros exigir de alguna manera esa ideología. Pero somos cómplices,
eso es lo que está pasando, con toda la situación no hay un debate, no
hay una discusión, hay una complicidad absolutamente a todos los niveles,
yo no digo que es fácil salir de redil, por eso digo que es mucho más
fácil en la función privada. Es decir, en el coleccionismo privado yo
puedo comprar un artista que no está de moda, es más difícil cambiar ideas
e imponer alguien. En este momento lo que estamos haciendo es copiar exactamente
lo que hacen los demás, no? Siquiera adaptarnos. Estamos copiando lo que
hacen en EE.UU., estamos copiando lo que hacen en Brasil, que están haciendo
un muy buen trabajo, y lo estamos haciendo con menos plata y menos nivel,
entonces si hacemos menos plata y menos nivel, y queremos tener un museo
como el Guggenheim no sé dónde pero de menos plata y menos nivel, todo
eso no sirve.
La única cosa que sirve es reflexionar, discutir, planificar y proyectar,
y hacer cosas que tengan una proyección a mediano plazo, pero no para
mañana; improvisado y mal. Yo creo que ésa es la manera de hacer las cosas,
no predeterminar una ideología: "tiene que ser así", y darle lugar al
que tiene competencia, simplemente.
P: Me refiero en concreto no al aspecto curatorial en sí, sino
a la manera de gestionar una colección pública o varias colecciones públicas
en el sistema de museos de Bs. As. y del resto del país que permitan precisamente
hacer que ese arte argentino y de otros lugares sea visible para el público
argentino o que esté circulando en la Argentina.
M.H.: Poner gente competente, debatir pública y privadamente y
hacer proyectos. Como en el libro de Andrea, se ve que en los '60 se hacían
proyectos, que servían, no servían, eran mejores o peores, pero eran proyectos.
A.G.: Como decía Gustavo me parece que es difícil decir: "bueno,
una colección sirve para esto exactamente", y es difícil decir "bueno
si yo hago ésto, ésto y ésto, los resultados son
tales". Es decir, se puede planificar hasta cierto punto, pero creo que
hay una serie de variables que permiten decir "bueno, se está en vías
de mejorar, o de crear alternativas mejores". La interrelación entre coleccionismo
e instituciones sin duda favorece la creación de (por lo menos) decisiones
más compartidas y disentidas, y gestores y crítica. Entonces, creo
que esa red que tenía un grado de articulación en los años '60 -lo cual
no significaba que todos los proyectos que en los años '60 se imaginaron
se cumplieron- pero creó en ese momento una situación dinámica. Claro,
si yo tuviera que hacer una evaluación en realidad, el resultado sería
muy triste. Lo que decía Gustavo es verdad; muchas obras se destruyeron,
el estado de una colección bien interesante que se formó en los años '60
y el estado en el que está, como se la muestra, claro, es patético. Pero
creo que la discusión entre distintos actores acerca de los proyectos
es lo que puede crear condiciones como para mejorarlas. Vuelvo al ejemplo
de Brasil, porque sale Brasil, pero bueno. Chichillo Matarazzo creó la
Bienal de San Pablo, arma una colección que dona al museo de la Universidad
de San Pablo, y es una colección increíble, cuyo espacio se ha construido,
se ha mejorado y que ahora fue totalmente reciclado. Entonces bueno, uno
dice: porqué eso pasa en Brasil y no pasa acá, no? Es decir, son
voluntades individuales y también programas de estado, que en definitiva
también nos representan a todos, somos todos parte de esto.
G.S.: A mí me interesaría aclarar que, al margen de la poca intervención
del estado (se necesita por supuesto en ciertos países más que en otros
una intervención activa del estado), las iniciativas privadas son siempre
paralelas y marginales, casi secretas. Son siempre de gran valor y son
las que hacen muchas veces que la historia del arte sea lo que es. Lo
que ustedes están haciendo con documentación para mí es uno de los puntos
más fuertes de su labor. A lo mejor hablo desde el punto de vista de la
entidad educativa, pero me da la sensación de que ustedes no solamente
están interesados en objetos estéticos, están interesados en historias.
Están interesados en documentación y eso es de un valor inmenso, porque
a veces el deterioro de las instituciones educativas en los países hace
que muchos aspectos de la historia también se dejen en la oscuridad, y
ustedes los están iluminando. Entonces, me parece que esa tarea de intelectual
aislado perseverante es fundamental, y en todos los países ha hecho que
se escriba la historia que se escribe, no solamente acá.
El estado invierte y el estado colecciona; mi experiencia de Gran Bretaña
es que haya una colección de arte británico importantísima, la de la Tate,
que es abarcadora e importante, pero ellos, por ejemplo, lo que se están
planteando es que no han coleccionado obra de artistas de países fuera
del eje de conexión con Gran Bretaña. Ellos coleccionaron arte alemán
expresionista, coleccionaron arte francés de la época del surrealismo,
tienen capítulos, por supuesto de arte norteamericano, pero no tienen
de otras zonas, y ahora se están planteando empezar a coleccionar arte
de otras zonas, y el primero en la lista de adquisiciones es Latinoamérica.
Y están empezando a encontrar conexiones con, a provocar conexiones con,
museos de Latinoamérica (no siempre los más felices porque la gente que
están llamando no son los más expertos o los más interesantes en este
momento, sin embargo están tratando de hacer un puente con nuestra cultura,
con nuestro arte a través de ampliar su colección).
Ese rol es importante, pero también son importantes las voces paralelas
y la obra de... ya digo, hay diferencias entre países. Las condiciones
económicas hacen que en Gran Bretaña se pueden ocupar del arte de otra
parte del mundo, cuando acá lo que hace falta potenciar es lo local. Eso
tiene que ver también con las políticas de coleccionismo que hubo en Latinoamérica
a partir de la 2ª guerra mundial. Acá se potencializaron las compras
para los museos o las adquisiciones que reflejaron una identidad nacional.
Es una cosa diferente a lo que habría en el resto del mundo como política
de adquisición de los museos, entonces tiene que ver con los ejes, con
los intereses históricos de cada momento. Pero lo que ustedes están haciendo
me parece increíble desde el punto de vista intelectual, no solamente
por el hecho de preservar estos objetos.
P: Creo que es importante considerar que dentro de lo que llamamos
museos, pueden ser públicos, nacionales... cuando decimos públicos por
lo general nos referimos a nacionales, provinciales o municipales, y privados
son aquellos que su jurisdicción depende de alguien privado. Pero el hecho
de que sea privado, no quiere decir que no sea público, entonces para
nosotros el peor problema es que los museos nacionales, como el caso del
M.N.B.A. en un estado que no tiene dinero para muchas cosas, menos lo
va a tener para la cultura. Quizás un poco de la responsabilidad social
sea cómo... o quiénes dirigen estos museos. Un poco ha estado dicho
en la mesa pero que existen los instrumentos, porque son cargos a los
cuales se llega por concurso. Entonces, en un momento alguien habló de
la responsabilidad social que tenemos, y de pronto desde nosotros como
ciudadanos, podemos pedir que se cumplen determinadas normativas. Ese
es un punto, el siguiente es que en el caso del MNBA, que está representando
la pintura a nivel de todo el país, puede estar colgado un cuadro veinte,
treinta o cuarenta años. No es ése el problema, sino todas las
actividades que se pueden hacer para que la gente concurra y aprenda,
porque creo que a nadie se le va a ocurrir decir o sacar de lugar un cuadro
en el Louvre, porque hace mucho tiempo que está. Entonces, quizás lo que
tengamos que ver o replantearnos es cuales son las actividades que están
haciendo los museos para convocar a la gente a que adquiera este gusto
por la pintura y que sean futuros coleccionistas, porque los museos en
todas partes nacieron a partir del coleccionismo. En un principio las
colecciones nacieron para sí, por gusto o como decía el señor (G.B.) no
sabe por qué empezó a considerar que ésta era una década que tenía que
estar presente. No sabe qué pasará dentro de unos años, pero probablemente
quiere donarla al estado, o sino, la venderá o hará una fundación, no
sé... pero el estado en nuestro país (no sé en el resto de Sudamérica)
no está teniendo los fondos, y tampoco existe una especie de consejo que
asesore sobre el arte de todo el país que merecería estar presente. Me
parece que sería importante.
P: Yo vine acá atraída por el tema del coleccionismo, pensé que
una iba a encontrar con un tema más amplio, pero fue coleccionismo pictórico
nada más. Las críticas que se hicieron (que están muy bien hechas) porque
todos sabemos cómo está nuestro país, pero, el hecho de justamente cómo
está nuestro país, y hoy que vea también cómo están nuestros museos, y
no solo los museos pictóricos. El país nuestro es muy extenso, en las
provincias del interior, los museos arqueológicos (que son colecciones,
también y muy importantes) necesitan mucha ayuda. Ustedes saben, últimamente
en Salta, justamente cuando se encontraron las momias de Salta la preocupación
de todos nosotros era que iba a pasar con esas momias, tanto que se creyó
que se habían ido. Sin embargo están acá, y están acá con mucho esfuerzo
porque la tendencia, justamente es no cuidar el patrimonio.
Pero a esto quería llegar (que tal vez me esté yendo un poco del tema):
es que ustedes hablaron del coleccionismo pictórico, y que me parece muy
importante, es un coleccionismo que está un poco unido con el dinero,
al coleccionista de dinero, no es cierto? Sabemos que a los cuadros no
los compra cualquiera. Los compran aquellos que tienen y pueden hacerlo,
así sean pequeños cuadritos, o pequeños papelitos valen mucho dinero.
Entonces para el resto de la población, así, es muy difícil entender muchas
veces lo que ustedes estaban diciendo, que el estado se tiene que hacer
cargo de eso, el estado tiene que cuidarlo. Yo lo comprendo perfectamente,
pero pienso que en países como el nuestro (no doy prioridades, porque
todo es una prioridad, no es cierto?), pero tienen que ocuparse también
de museos y de colecciones de otro tipo, no es cierto? Hablé de los arqueológicos,
hay museos varios, de cualquier tipo, de juntar cucharitas de plata, de
la época de la colonia hasta ahora, que tienen su historia, y justamente
son las que más historia tienen, es decir, todos los objetos diferentes
a lo pictórico. Lo pictórico tiene historia, porque, si yo colecciono
épocas, cuadros de la época de la colonia, puedo hacer todo una historia
y un guión alrededor de eso.
Pero, también puedo hacer mucho más, o no más o menos, con otras historias,
entonces pienso que la preocupación del coleccionismo no es solo el pictórico,
y con respecto a lo que decía María del Carmen, no es una crítica que
hago a la mesa, pero si aquí se habló justamente de lo que decía María
del Carmen, de que los museos cuelgan con mucho tiempo, o el Bellas Artes...
yo agradezco que esté colgado por mucho tiempo, porque acá hubo muchísima
gente que recién ahora pisa el Museo de Bellas Artes, y a lo mejor no
saben quien era un Candido López, ni quien era un Pettorutti y lo puede
ver ahora. Y puede ver las mejores obras de ellos. No pasa por ahí, y
a veces también se dijo, que en los museos de aquí se pasa, se pasa y
no se ve. También en el Louvre, también en el Prado pasa la gente y no
ve, porque no hay una política... justamente yo recibí un libro ahora,
yo soy miembro / socia de Librocom y recibo, y justamente la preocupación
de Europa es ahora esa, que el público no ve, que es un turismo que va,
y "hay que ir al museo". Es decir, que no es la Argentina solamente, en
la que estamos y somos un pueblo pobre, sino que tendríamos que abordar
más profundamente, y no solo en lo que (no sé si, perdonen, porque no
sé si ustedes venían a hablar nada más que de coleccionismo pictórico,
y pensé que se iba a hablar del coleccionismo en general, no es cierto?),
que son importantísimas las cosas que se pueden hablar sobre el coleccionismo
no me quiero extender (podría extenderme mucho más, pero no quiero), eso
es lo que quería decir.
G.B.: Una cosa quería decirle o aclararle; no solamente es cosa
de ricos el coleccionar arte, esto lo quería señalar. Me parece que traté
de decirlo cuando mencioné una colección como la de los Vogel, en Estados
Unidos. Son dos empleados públicos que arman una colección, y no es...
P: Dos empleados públicos de Estados Unidos!
G.B.: Está bien. Si, yo también soy un empleado público.
P: (fuera del alcance del micrófono)
G.B.: Está bien, no voy a ponerme a discutir sobre ese punto porque
tiene razón... Lo que quiero decirle es que tampoco es una cuestión de
una enorme cantidad de dinero la que permite reunir objetos de arte. Me
puede decir si o no, pero no creo que sea con una importante cantidad
de dinero. Dí el ejemplo de una colección de arte popular brasileño
que se fue armando con pequeños objetos, también. Es decir, se pueden
armar de diferentes maneras. Ahora, yo creo que sí, que es muy importante
el coleccionismo en general y yo lo rescato, al coleccionismo de todo
tipo porque me parece que todo lo que tenga que ver con preservación de
la cultura de mi país es importante. Yo solamente creo... bueno, yo puedo
hablar por mí. A mí me interesa preservar un período pequeñito, una cosa
muy pequeña, de todo el contexto de objetos, o de cosas que pueda llegar
a preservar y bueno, y traté y trato de hacer eso, pero no me parece que
sea solamente una actividad de,... bueno, cómo le puedo decir, como un
pasatiempo de gente exclusivamente rica que tiene dinero para destinarlo
a eso. Pienso que sería mucho más caro destinarlo a coleccionar momias,
pero...
M.H.: Perdón, creo que usted (se dirige a la persona que pregunta)
no me escuchó cuando yo dije que yo creía que el problema con el coleccionismo
de arte en el país es precisamente porque nuestra clase dirigente y la
gente que tiene dinero, no tiene la cultura suficiente como para hacerlo.
Y que en la época en que mejor estábamos era cuando había un florecimiento
de clase media en este país que era en los años 60, que sí sabían algo
de invertir en cultura. Nosotros primero teníamos las clases Agroindustriales,
que no eran precisamente lo más culto del país, y fueron reemplazadas
por las clases financieras, lo que no quiere decir que entre ellos no
haya alguno que es muy culto.
Pero es cierto
que el coleccionismo de arte tiene que ver con plata, porque simplemente
para traer una muestra de afuera, para que la podemos ver, el seguro es
tan alto que muchas veces no se puede pagar. La otra cosa que quiero decir;
yo no quise decir que se saquen los Cándido López de la pared. En la pared
hay un montón de obras, cosas que se podrían sacar. Además, cuando hay
poco lugar, y se dedica todo el lugar a eventos efímeros -porque eso es
lo que pasa- éstas tres semanas se dedica el 80% del espacio. Entonces
ese 20% de espacio tiene que tener una rotación, no digo una eliminación,
pero una rotación, porque cuando somos pobres, tenemos que de alguna manera
optimizar los recursos. Y yo estoy absolutamente convencida de que hay
colecciones en el interior (como yo he visto en Córdoba, por ej. de cerámicas
pre-Colombinas) cuidadas por personas que no trascienden en la prensa
y no trascienden al público, que usan el dinero que disponen para hacer
colecciones realmente valiosas. Y otros que son unos funcionarios que
no hacen nada más que calentar al sillón, como siempre se ha hecho cuando
uno es cierto tipo de funcionario de carrera, no es cierto? Bueno, está
bien, nosotros hemos hablado de un cierto tipo de coleccionismo que le
daría lustre y brillo al país, pero que no quita, como sucedió en la época
de los Médici, como fue en la época de Catalina la Grande, que trae un
culturismo internacional que le da en el futuro una especie de anclaje
en la historia de mi país. Que le da el brillo de la consagración, que
no quita que tiene que preservar todo lo demás; sino, no tiene sustento.
El sustento es la cultura, la cultura es todo. La cultura es la precolombina,
la cultura es la actual, la cultura es el Siglo XVIII, es preservar todo
lo que se puede, y a cada uno nos toca una pequeña parte. Y no podemos
hacer todo. El que hace arte del Siglo XX hace arte del Siglo XX, el que
hace del XIX hace del XIX, y el que hace reciente (como Gustavo) hace
reciente. No es una cuestión de jerarquías y no es una cuestión de cantidad
de dinero. Que siempre es una cuestión de dinero... sí, pero tampoco hace
falta que todo el mundo coleccione, es suficiente que de alguna manera
los recursos que existen en el país se invierten de una manera un poquito
más racional. (aplausos)
P: Buenas noches, gracias por la charla, yo quería decir y preguntar
tres cosas: Una en relación a que justo yo ví la muestra de los
Arenberg en el Whitney, me parece muy interesante lo que él (G.B.) marcó,
que al trabajar con Duchamp coleccionaba lo incoleccionable, casi experimentalmente,
eso me parece que apoya una obra que claramente casi podría desaparecer
de lo histórico y creo que los ejemplos que dio él eran super interesantes,
cuál es la materia del arte, y qué es lo que se soporta
en una colección de materia del arte.
La segunda apreciación que quería hacer es que también Marión estuvo en
un emprendimiento que se hizo en el Museo de Arte Moderno del coleccionismo
de fotografía, que fue trabajado por Gabriel Valansi, Marcelo Grossman,
Laura Buccelato y que fueron donadas en un intento de proyecto de fundar
una colección de fotografía contemporánea al museo, o sea que la comunidad
artística y la institución / estado se unieron casi autogestivamente en
crear una colección, crear patrimonio ideológicamente conceptual, no?
Y la tercera pregunta que era un poco de lo que comentaron es el museo
universitario, que es una figura que acá no aparece, que lo marcaba tanto
Andrea como vos (G.S.) que me pareció interesante preguntarles por qué,
yo pensaba, no? Porque vos, te quería preguntar, en el caso tuyo, Gabriela,
cómo fue esos "Outros 500", cómo fue ese proyecto? Me parece interesante,
porque es como... y en el caso por ahí, vos, Andrea, quizás yo pensaba
con "Cantos Paralelos" que también nace de un museo universitario también
revisitás el contexto histórico de lo que es el arte Latinoamericano,
que justamente, desgraciadamente, lo hegemónico que queda la historia
del arte viendo la obra de Fernando Arias, es que no existimos. Entonces,
qué importante es esta figura que todavía en Buenos Aires no existe.
Yo trabajo en una universidad, desgraciadamente en un lugar casi marginal,
pero que ha pasado desde León Ferrari hasta Bony en esta galería que tengo
en la Facultad de Psicología, siempre tenés el apoyo de los artistas,
pero nunca tenés el apoyo estatal. Pero quería saber como era en un lugar
en que eso se podía lograr, qué efectos de conocimiento se producen en
esa articulación, no? Universidad y sistema curatorial y revisionismo
histórico.
G.S.: Como dato práctico, las universidades británicas son negocios
privados, no son "del estado". La universidad inició esta colección como
recurso de estudio. El Foreign Office y Ministerio de relaciones
exteriores la patrocinó y la apoyó y la sigue apoyando en el sentido de
que si hay necesidad de importar obras, si alguien nos envía, nos facilitan
a lo mejor la tramitación de entrada de obra, etc., pero no nos están
dando ningún apoyo, ni económico ni de ningún tipo. Es una iniciativa
de un grupo de gente dentro de una universidad. En los EE.UU. puede que
sea diferente a pesar de que las universidades también son negocios; hay
otro tipo de esquema financiero. La universidad estatal, tal como se la
conoce en Latinoamérica no existe en Gran Bretaña. Existe en Francia,
existe en España, pero no en Gran Bretaña, no existe en los EE.UU., en
los países sajones no existe como tal. Entonces hay también que ver esas
cosas.
"Outros 500" tuvo un impacto intelectual, en el sentido de que no solamente
era una exposición sino que se creó un foro de discusión, invitando artistas
de Brasil. Cristina Pape, fue la que hizo el pastel, (una torta que vieron)
trabaja con la estética del barroco del Brasil y hace pasteles, hace tortas,
en yeso, pintadas con acrílico aunque parecen tortas. Ella investiga mucho
la estética barroco y kitsch en Brasil. Ella es la hija de Lygia
Pape, la neoconcretista y hace este tipo de obra. Ella vino a hablar de
su obra y vino a encuadrar también la producción de los artistas contemporáneos
en lo histórico, al hablar sobre todo de los años '60. Milton Machado
es un artista que vivió mucho tiempo en Londres y trajo con él un montón
de información sobre los años '70, porque él gestó el movimiento de los
'70 en Brasil al lado de Cildo Meireles y otros artistas. Él trajo
un montón de información acerca de los '70. Tuvimos a Guy Brett, que es
un crítico importantísimo que hizo muchísimo por difundir el arte de los
neoconcretos en Londres en los años '60 cuando nadie les daba ninguna
importancia, no como ahora que están de moda y todos los curadores europeos
los quieren. En ese momento él hizo exposiciones muy importantes, sobre
todo con Helio Oiticica, que fue a hacer una intervención de la galería
Whitechapel, (una galería muy importante del estado), en la que hizo una
reproducción del paraíso, una instalación interactiva que no se había
visto hasta el momento en Inglaterra y él estaba introduciendo
(como artista extranjero) al que la prensa no le dio ninguna importancia.
No se habló de eso ni nada, pero también como un hecho casi heroico, como
un individuo que rescató a este artista de Brasil y lo trajo y lo presentó.
Él estaba presente, y estaba presente, Oriana Baddeley, una escritora
que también sobre mucho de Latinoamérica (y es profesora de la Universidad
de Londres). Y bueno, fue una intervención de artistas y de críticos para
tratar de debatir los temas eje que hay detrás de la producción artística
brasileña y entonces se observó lo social, se observaron muchos aspectos
de la cultura brasileña, no solamente el arte, y se discutió.
Entonces eso se encuadró dentro de la exposición, además tuvimos un pequeño
ciclo de cine brasileño, y la exposición se realizó en el edificio de
la biblioteca. Es un edificio de cuatro plantas donde yo roto la obra.
Cada trimestre académico se hace una exposición, se cambia la obra, se
le da otro tipo de encuadre, y con una interpretación -siempre se ponen
paneles- y se llama la atención sobre el hecho de que eso está en la universidad.
Si alguien quiere saber más, puede contactarme y puede averiguar. Las
universidades con inmensas, hay muchos tipos de interés. No a todo el
mundo le interesa el arte, hay gente que va a la biblioteca y ni ve lo
que hay en las paredes. Hay gente a la que le dicen "-hay una colección
de arte" y dicen, "-ah, no la había visto". Están ahí durante cuatro años,
y no la ven. Entonces, también hay un tema de interés, que no es a todo
el mundo que le interesa el arte, pero dentro de la universidad, que es
una comunidad pequeña, se trata de promocionar y de darle visibilidad
a la colección, y los eventos académicos, educativos, siempre están ligados,
siempre se hacen charlas en todas las exposiciones. Se invita a un crítico,
a un experto, alguien que toque ese período particular histórico y se
le da un lugar para la discusión.
P: Estuviste en Tucumán, no? Porque justo en Tucumán, que es un
ámbito universitario, justo en Tucumán el proceso de producción artística
es fuertemente desde la universidad. Entonces, esto que parece interesante,
unirlo a un contexto de conocimiento, que también pasa en Rosario, en
Mendoza, en otras zonas, y acá, no. Acá recién con la construcción de
otro aparato de formación artística, quizás por ahí pasa.
G.S.: Bueno, acá no hay una facultad de bellas artes; la escuela
Pueyrredón, mejor que cierre, es un horror. Perdonen, pero realmente no
hay un lugar, los artistas se forman de manera muy marginal, en estudios,
con artistas interesantes, porque se mueven, pero no hay un ámbito educativo
importante en Buenos Aires. Tucumán tiene ese ámbito, hay un grupo de
gente muy capaz en Tucumán: Marcos Figueroa y Carlota Beltrame, que son
dos artistas que han levantado el departamento de Bellas Artes y tienen
un grupo de gente muy joven y trabajando muy bien. Están recibiendo mucho
interés de la crítica y muy merecido. Mi trabajo ahí fue dictar un curso
de posgrado teórico, y paralelamente mirar la obra de estos artistas por
interés personal mío. Yo me dediqué a trabajar con un grupo de artistas
muy jóvenes que salen de esa facultad. Entonces ahí hay un marco; es muy
importante que eso exista, y debería copiarse en Buenos Aires.
P: Hay una escuela de Bellas Artes.
G.S.: Perdón... a lo mejor me equivoco, no hay una facultad, eso
sí, no hay.
A.G.: Bueno, el (Instituto Universitario Nacional de Arte) I.U.N.A...
P: Están las clínicas de Antorchas, sí hay...
A.G.: Quería simplemente... retomar algunas cosas que se dijeron
acá. Acá también se habló de coleccionar revistas; se mencionó a la fundación
Espigas, es una colección que es un archivo. Y es una colección, es decir,
coincide que los intereses de las personas que están en la mesa van hacia
el arte contemporáneo, pero de ninguna manera creo que nadie piensa que
se esté defendiendo la idea de que coleccionar es comprar arte contemporáneo
exclusivamente.
Y al respecto de dejar las obras colgadas en las paredes o no, creo que
está en la tensión justamente entre poner un cuadro del arte argentino,
dejarlo en un mismo lugar, no moverlo nunca, hasta qué punto eso genera
distintas lecturas? Es decir, lo mismo que si tenemos una colección y
la descolgamos para poner una bienal y descolgamos toda la colección del
museo para poner algo permanentemente, digamos, para poner exhibiciones
de coyuntura, bueno, me parece que es una tensión entre las dos cuestiones.
A mí no me parece que un curador tenga que estar ubicado siempre en el
mismo lugar, me parece que las distintas lecturas - y aquí el guión curatorial,
la relación entre la política de la institución y los ámbitos de investigación,
en qué medida se puede hacer más rica la lectura de distintas obras? Justamente
ésa es una de las posibilidades de las funciones que tiene un museo,
que puede llevar adelante. Si el Louvre deja una obra colgada en el mismo
lugar para siempre, me parece que a nosotros no... o sea, nosotros no
somos el Louvre. Y el Louvre, en todo caso, también revisa sus políticas...
P: El Louvre las deja colgadas...
A.G.: Por eso, que el Louvre las deje colgadas o no, en realidad,
a mí no me parece que sea un modelo. No es que quiera decir que no me
gustaría que tuviésemos una colección como lo que tiene el Louvre. Me
parece que no es ésa la cuestión. Y de ninguna manera pienso que hay que
descolgar los cuadros que están para poner... cambiar por cambiar. No,
el sentido de un espacio público es constituir un espacio de conocimiento
para el público. Entonces, en un lugar donde la gente entra y no sabe
qué está mirando. No tiene idea de qué significa cada obra, no tiene lecturas,
no tiene guiones, y además siempre están las mismas obras. Y creo que
también el público tiene derecho a opinar sobre qué obras están
colgadas, qué obras están en los depósitos que no se muestran. Me parece
que el hecho de que hace veinte años que estén colgados no es lo
suficiente legitimante...
P: (sin micrófono)
M.H.: Yo quiero agregar a eso lo que dijeron todos y dijo Andrea,
que la otra tarea que es muy importante en un museo es formar gente. Nosotros,
hace años que vivimos con las mismas figuritas repetidas... va a ser como
cuando se murió Perón... no queda más nadie. Cuando el Museo de Arte Moderno
por lo menos tiene dos personas que están formando, que escriben, y que
firman, y que ustedes pueden saber quienes son, entonces, eso creo que
también es importante. Porque no puede ser que en un país haya tres personas
nada más; teniendo una facultad de filosofía, donde hay una facultad de
arte donde da clases gente importantísima, y que al final no se conozca
a nadie. Se escriban libros, se escriban artículos, y todo esto es nada.
Lo importante es estar ahí y pontificar hasta que Dios diga que se acabó.
Pero de alguna manera, una de las tareas que tiene un museo es formar
gente. Su obligación de formar gente. Salvo el Museo de Arte Moderno,
donde hay dos personas, por lo menos, que firman. Esta revisión, digamos,
que estoy sugiriendo (cuando hay poco espacio), de sacar de los depósitos
cosas, es también una posibilidad para estas personas de entrenarse. Pero
para eso, por supuesto, para hacer estas cosas necesitamos poner en los
lugares claves gente que entiende. Desde abajo hasta arriba, desde el
ministro hasta abajo. Por lo menos haber estudiado un poquito para poder
formular un proyecto.
A.G.:
Sí, pero no es solo el tema de que si el museo forma investigadores, también
es la inteligencia para coordinar energías que están dispersas. Cuando
España en los años '70, '80, sale al mundo internacional, (además esto
era una manera de mostrar el cambio que se estaba produciendo en España),
la política fue realizar (como siguen haciéndose en España, es el ejemplo
que me viene ahora, rápidamente), unas exhibiciones donde se investigaron
determinados temas que ponían en juego también investigaciones que se
desarrollaron en otros ámbitos. Es decir, se hacía una exhibición sobre
el surrealismo en España, y se pedían textos, y se constituían equipos
curatoriales en función del tema que se iba a tratar. Entonces, ésto
se hacía con planificación, con un tiempo y organizando equipos especializados
en función de la exhibición que se iba a hacer. Porque también el peligro
de tener, digamos, sobre todo en instituciones como las nuestras, que
no pueden tener equipos de investigación, que pueden tener la misma competencia
para todos los temas. Entonces, quizás la cuestión pasa más por diseñar
estrategias en las cuales sea posible poner en contacto espacios que se
van desarrollando en distintos lugares. Es decir, es más una cuestión
de ingeniería, quizás, que el largo esfuerzo de formar un investigador
dentro de un museo que tiene limitaciones.
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