Auditorio de la Alianza Francesa
10 de Junio 2002
 
  "Un disco de oro para las artes visuales? el arte actual y su público"  
 
 
Agustina Cavanagh
- Directora del Programa de Pensamiento Visual de la Fundación ArteViva
Ana Gallardo - Artista
Ana María Battistozzi - Crítica y curadora independiente. Directora del programa Estudio Abierto
Adriana Rosenberg - Directora de la Fundación Proa
 
 
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Discusión con el público - Salir


 
 
En el arte no existe el disco de oro; no hay una manera tan evidente de ver reflejada la relación entre un artista y su audiencia, o de medir qué incidencia tiene el público en el desarrollo de la carrera de un artista. Al mismo tiempo, los críticos, teóricos, y administradores de políticas culturales, al decidir qué tipo de arte va a tener visibilidad, influyen en el gusto del público en una forma difícil de estimar.

Entonces, el público del arte contemporáneo, nace, o se hace? La cuestión de la formación de un público infiere que hay algo que los artistas o críticos tendrían que enseñar a los espectadores para iniciar un encuentro significativo con una obra. Pero a la vez, curiosamente, muchos artistas están buscando tener una experiencia más directa con su audiencia, minimizando la presencia de intermediarios y estructuras formales, ya sea en forma de intervenciones en la calle, ocupándose de textos que acompañen sus obras, adoptando para sus vocabularios elementos visuales tomados de la vida cotidiana, o apropiándose de medios populares o masivos. Uno podría pensar que todos tienen en común el fin de abrir el diálogo existente entre los artistas, su arte, y el público. Pero hasta ahora, hay tan pocas pistas que apunten hacia cómo lograrlo, como señales que indiquen si nos vamos acercando o alejando de ese fin.

Esteban Alvarez / Tamara Stuby


 
  Transcripción de la Mesa Redonda:  
     
  Tamara Stuby: Gracias a todos por venir, voy a hacer una brevisima introducción antes de empezar. Es muy difícil hablar concretamente acerca del encuentro entre una persona y una obra de arte. Ni desde el punto de vista del artista, donde el cómo y el por qué y el para quien es totalmente diferente para cada uno, ni desde el punto de vista del público, que no tiene cómo, por qué, ni a quién comunicar su experiencia. Pero lo que sí, tenemos, en el medio de esta vasta y densa neblina, es el deseo común de que ese encuentro se produzca. Como artistas, queremos hacer conocer lo que hacemos a alguien, de alguna forma; de otro modo, estaríamos alegremente llenando nuestros roperos con obra producida para consumo personal. Por otro lado, siempre hay alguien que quiere ver.

Pero el encuentro no se limita a este nítido cara a cara entre artista y público con el objeto de arte de por medio que imaginamos en abstracto. Hay otros actores y factores presente que influyen sobre cómo se percibe cada obra, cada vez que se muestra. Por eso, con Esteban pensamos que empleando como punto de partida a ese momento elemental, del encuentro entre la obra y el espectador, sería posible hablar de fenómenos que son comunes a una gran diversidad de experiencias. Esperamos poder desentrañar varios aspectos que confluyen en la lectura de una obra, una vez que esta sale del taller del artista, y el contexto en que se expone, en cuanto a las características físicas, culturales, e históricas, la influencia de los especialistas y el aporte de los medios, entre otras cosas que condicionan la mirada de cada espectador. Reconocer, describir y opinar sobre estas influencias no es denunciar, ni pretender controlar el mecanismo de percepción. Es una forma de ampliar nuestra sensibilidad como artistas, y como público de arte, para enriquecer esta experiencia, que es tan central al quehacer artístico, que es el encuentro con la obra.

Cada una de nuestras panelistas esta noche trae perspectivas y prácticas muy diferentes. Ana Gallardo, artista, además tiene una experiencia simultánea con dos espacios de exhibición muy distintos: Del Infinito y Lelé de Troya; Agustina Cavanagh, directora del Programa de pensamiento visual de la fundación Arteviva, está trabajando con estudios teóricos y prácticos acerca del papel de la formación con respecto a la lectura de obra; Ana María Batistozzi, crítica y curadora independiente y directora del programa Estudio Abierto, que además tiene una larga experiencia con los medios, y Adriana Rosenberg, directora de la Fundación Proa, cuyo desempeño tiene un enfoque riguroso y variado sobre el encuentro entre el público y la obra que se exhibe en la fundación.
 
     
  Ana Gallardo  
     
 

Con el pánico que tengo para hablar... pero igual, somos todos amigos. En realidad, es muy corto lo que voy a decir. Me resulta como muy obvio, porque creo que hay dos públicos, y nosotros como artistas, nos dirigimos, en realidad, a uno solo. Esa es una experiencia, es lo que veo, en la galería, y es lo que a veces veo en Lelé. Como la difusión de nuestro trabajo cuando trabajamos o pensamos en las obras, creo que las pensamos para un público determinado que somos todos los que estamos acá y unos pocos más, que tal vez no pudieron venir.

Me parece que cuando los artistas decidimos mostrar el trabajo, es a ese público determinado y elegimos determinados lugares donde mostrarlo, porque tiene una mirada muy especial, de la gente que nos interesa que nos mire, que nos legitime. Y esa mirada, para mí, influye también en el trabajo, y en la manera de construir o elegir cómo vamos a producir la obra. No sé si me estoy confundiendo o soy clara. Está claro lo que digo? Entonces, creo que trabajamos para nosotros, y para los amigos, y las personas con que confronto el trabajo es con nosotros, y después cuando el trabajo se muestra, pierdo el hilo de quien lo mira, salvo las personas que sé que me interesa que lo miren, y que insisto para que me hagan una devolución. A veces me pregunto, si realmente si hay un público, y si ese público tiene necesidad del arte, del arte contemporáneo. Estoy trabajando en una galería y hay una muestra que parece interesante, y el público en general no acude a ver la muestra. Para quiénes trabajamos? Y, es verdaderamente importante el arte para el público en general? Con eso, tengo una duda enorme, y creo que no. Que a poca gente le interesa lo que hacemos, a nosotros, y nosotros tenemos una influencia... No sé si todos, o sea, es como que hay diferentes tendencias, y buscamos dentro de esas tendencias, tratamos de trabajar para ser vistos, y para poder dialogar con los pares.

En Lelé, es un espacio que yo trato que sea diferente; nunca me importó tampoco si hay público, Lelé es un restaurant. Entonces pasa gente que no tiene nada que ver, que no es del arte, que por ahí llega y se encuentra con una instalación, que no la comprende, y tampoco les interesa comprenderla. La miran, dicen "ah, que bueno", y se van. Y nunca fue mi intención que fueran otras personas, o que el espacio sea visto por otras personas. Parece que la intención era que fuera un grupo de encuentro entre artistas, que se podría mostrar obras o trabajos que a lo mejor no tenían lugar para mostrarse, y sobre todo, me ocurre que a veces cuando estoy en crisis con mi trabajo, hay obras de artistas que me encantan, y que creo que yo lo podría hacer y no lo hice, y entonces en vez de quedarme frustrada, porque no me sale a mí, le sale al otro, decir, OK, mejor que se muestre ese trabajo en otro lugar. Me parece que Lelé, fundamentalmente para mí, es eso. Poder dialogar entre nosotros, reflexionar sobre para qué hacemos arte, qué es lo que hacemos, y si hay un público además, al que le interese nuestro trabajo. Yo no creo que... tengo dudas. En realidad, creo que solo a nosotros nos interesa lo que hacemos. Nada más.
(aplausos)

 
 
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