| "Un disco de oro para las artes visuales? el arte actual y su público" | ||||||||
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| Adriana Rosenberg | ||||||||
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otro día, vinieron Tamara y Esteban a tener un preview, a Proa para,
un poco ejemplificar o aclarar cómo nos íbamos a ordenar, y me pidieron
que yo hable un poco sobre lo que significa o que pueda definir cómo es
el público para una institución. De alguna manera, es muy difícil explicar
qué es un público, y escribí algunas pequeñas cosas para no olvidarme. Les
voy a leer un poco las ideas centrales para después entrar a discutir, que
es fundamentalmente lo que me pidieron que hagamos. Cuando Proa organiza una muestra, en realidad no sabe bien a quien está dirigida, y esto quiere decir que existe un abismo muy grande entre una muestra de Diego Rivera y un proyecto especial de Sol Lewitt. En un caso, sabemos que estamos ante un evento masivo, y en el otro caso, ante un evento al que denominamos totalmente elitista. Y la realidad nos comprueba que es así, y a partir de nuestra programación anual, deliberadamente, podemos estimar y evaluar, en función de las muestras que elegimos, la cantidad de gente que se va a aproximar a cada una, y el background con el que va a llegar. Y es parte de nuestro programa hacer confluir públicos de diferentes sectores, y de backgrounds culturales muy distintos para que vean ambas muestras. Ahora, si bien una institución navega entre estas orillas todos los públicos son iguales para Proa. Partimos de la base que llegan personas que no tienen ninguna información sobre el artista. En realidad, este es el punto de partida. Partir de un público generalmente ignorante de lo que va a ver. Pero también tenemos en cuenta que llega gente muy especializada, y muy erudita, y con mucha capacidad crítica. Es en este margen, entre la ignorancia total y un gran conocimiento, donde el público es un abismo. Además llegan personas de diferentes edades; chicos de la edad pre-escolar, de escuelas primarias, mujeres de la tercera edad, acompañadas generalmente de profesores de arte, artistas, gente culta, etc., etc., etc. Ese es el punto. Una infinita gama de personas inabordables, de peculiaridades que son un abismo para la institución, a quienes es misión de la institución atenderlas, aproximarlas y fundamentalmente hacerles entender y comprender y es lo que hace, de alguna manera, que las cosas que estamos haciendo, en realidad, no son de locos sino que para algo sirven. Y para ello partimos, que el arte, más allá de la obra, dentro de una institución, incorpora el fenómeno de la comunicación artística. Partimos de la base que una obra contemporánea provoca rechazo y dudas. Y que una obra de arte, generalmente, pone en cuestionamiento el background cultural con el que se aproxima el sujeto, y es condición de la obra poner ese quiebre en contexto. Para ello, siempre el contemplador es conservador, y de alguna manera, le cuesta abandonar sus juicios y abrirse para encontrar nuevos puntos de vista. Es este lugar desde el que nosotros trabajamos, y para ello, donde tanto el chico como el erudito como el anónimo contemplador tiene ante la obra de arte una subjetividad que no puede ser quebrada. El placer estético o artístico ante la obra es algo demasiado subjetivo, demasiado personal, y por supuesto, todos tienen razón. El tema es cómo hacer para aproximarse, con obras que resultan difíciles o chocantes para el propio entorno crítico del sujeto. Y consideramos que hay muchas maneras de aproximación. Por ejemplo, en la muestra de Dan Flavin, la gente se sentía ofendida porque le presentábamos tubos fluorescentes, y de alguna manera, tenían razón. La visita guiada, en ese caso, fue plantear un juego entre los colores pintados, con luz, y sacarla del enfrentamiento espectador - objeto y ayudar a introducirse dentro de la instalación. Fue una visita guiada, les podría decir, casi infantil, donde el juego era muy importante para la obra, y tuvo una enorme repercusión para hacer que la persona acceda al concepto de instalación y a una nueva visión del arte. Así es que los proyectos especiales rompen con esa relación obra - mundo - contemplador, frente a una ventana para mirar, que es un esquema renacentista que hasta ahora es el habito común del contemplador. El sujeto es exigido a participar desde un lugar inédito, por lo menos en los proyectos especiales que nosotros planteamos, y en eso centramos nuestras visitas guiadas, allí las personas descubren un mundo distinto, y comprenden formas de color y temas antiguos de las artes plásticas con tratamientos actuales que son formas que el contemplador reconoce, porque ya están en el mundo que le rodea. No sé si agregar algo más... (aplausos) |
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