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Esteban
Alvarez: Hola, buenas tardes. Queremos agradecer a todos haber venido
en este día tan lluvioso...bueno, con Tamara pensamos mucho acerca de
la dificultad, para tener presente, de alguna forma, a los aportes de
la multitud de experiencias que tienen o tuvieron algún aspecto que podríamos
considerar como alternativo. Por eso preparamos una compilación
de distintas opiniones, que son las respuestas a una convocatoria amplia
que hicimos, no intentando calificar, sino buscando las más distintas
formas de acercarnos a la idea central de la mesa de hoy. Desgraciadamente,
por un problema técnico, no va a ser posible proyectar el video
de todos los textos esta noche. Todos los textos estarán disponibles
en la página web lo antes posible
(ver textos completos).
Nos pareció que esta compilación podría servir como una especie
de obertura, una mezcla no solo en términos de iniciativas diversas, sino
también de distintos momentos en tiempo, y distintos lugares, con distintas
actitudes y finalidades.
Los cuatro integrantes de la mesa nos van a ayudar a iniciar una discusión,
no tanto acerca de cuáles son las actividades que se pueden calificar
o encasillar como alternativas, sino acerca de la naturaleza de la casilla,
propiamente. Por y para qué se usa el término, hasta qué punto cubre las
expectativas que lo acompañan, y dónde están sus limitaciones y debilidades,
tanto como sus ventajas y genialidades para crear algo que ofrezca una
verdadera alternativa.
Florencia Braga Menéndez
Hola. Yo tengo muchos problemas con la palabra alternativo, porque me
irrita profundamente. Lo que en principio implica siempre la existencia
de un algo constituido, que nadie sabe exactamente de qué se trata, por
ejemplo en el caso de la práctica galerística podría implicar la existencia
de un todo, y ese todo no se entiende como algo saludable y completo,
sino que uno cree que hay que pensar una alternativa a lo que podría llegar
a significar como acción completa. Yo creo que en realidad, eso no existe.
No es tal, y pasa como en todos los casos, hay experiencias diferentes,
mejores o peores en diferentes direcciones, y que en todo caso, si uno
tiene que analizar ese todo, se encuentra con una cantidad de experiencias
frustrantes, aglutinadas, pegoteadas, y es muy difícil resolverlas si
uno no las piensa como una institución terminada.
Hablar de alternativo implica que ese todo no se puede modificar casi.
En relación a los espacios, las palabras que siempre aparecen son asociadas
a la idea de juventud. Alternativo se parece a joven y emergente. A veces
mi sensación es que se habla de lo emergente como en relación a algo que
pareciera salir de un inodoro podrido, yo no entiendo muy bien que significa
la idea de la emergencia en todo caso. Creo que sería buenísimo poder
plantear las cosas en el terreno de lo que cada quién necesite. Yo no
sé si la palabra artista da cuenta de algo; yo no sé si la palabra galería
da cuenta de algo que pueda ser útil. Yo revisaría como estas categorías
nos están siendo útiles para trabajar. Si la palabra galería está dando
cuenta de algo que pueda ser útil para trabajar, bueno, fantástico. Y
si no, se puede pensar de mejores o peores galerías, se puede pensar en
diferentes galerías. Se puede pensar en diferentes estilos de curación,
en diferentes estilos de critica, etcétera.
Para mi, lo que sí, acontecía en el ultimo tiempo, por suerte, que creo
que tiene mucho que ver con la aparición de la revista Ramona, los artistas
han tenido un espacio de poder inédito, en relación a lo que venia siendo
su participación en los últimos años, convengamos que desde el proceso
a esta parte, mucho no cambió el campo de producción crítica, gente de
letras que es tomada por medios porque saben redactar, hablan de arte
sin tener muchas veces, ninguna relación con lo visual, y la experiencia,
el fenómeno de la obra no existe.
Hay un a priori en el sentido que hay que acomodar las experiencias
estéticas, cosa muy denigrante, muy terrible para el artista, que tiene
que transformarse con ser un obediente productor de objetos semióticos
que pueden ser identificados como arte, y el crítico, de alguna forma
termina educando, adiestrando al publico en general a la infértil y simplona
experiencia de decir es arte o no es arte. Que es casi la única experiencia
posible para el publico de arte: es arte o no es arte. Es muy frustrante,
es muy aburrido, y es estúpido, y en mi opinión particular, lo interesante
justamente es que la experiencia sea un a posteriori puro, que
el fenómeno de la obra hable, en cada quién de diferentes formas. No estamos
acostumbrados a que haya una experiencia íntima de la obra, pienso yo
que la intervención de artistas en diferentes campos de la producción
en los últimos tiempos ha sido muy útil a la hora de educar pensamiento
crítico. Que se siente medio bobón, que hace agua cuando lo único que
puede hacer es hacer citas, o mostrar cuál es su gran emparentamiento
con el poder de las revistas internacionales de arte.
En lo personal siento, que lo más denso de los últimos veinte años, ha
sido la desaparición, en el nombre de la subjetividad pura, e inclusive,
lo que es lo más gracioso, no, que alegremente se festejó la caída de
los paradigmas políticos en relación a la justicia social, pensando que
eso iba a ser el apogeo de las nuevas subjetividades, y lo cierto es que
hay una tonelada de obedientes haciendo arte corporativo, arte beca, obra
cara que la única cosa que hace es transpirar dinero, mostrando cómo las
fundaciones lo financian, y la realidad es que, hoy hablábamos ... voy
a tratar a recordar con quién porque no sería justo no mencionarlo ...
ah, sí, con Marcia Schwartz, me decía, "qué suerte, de última, o sea,
nuestro beneficio por vivir en un país que no da ni cinco de pelota al
arte, y como no hay guita, no hay arte bancado por fundaciones".
Si es todo lo mismo, siento honestamente que es patético, que haya cosas
como esta muestra que es realmente la apoteósis de la frigidez, la muestra
de arte brasileño que hay ahora en el M.A.L.B.A. A mí no me interesa para
nada. Y yo siento que es fantástico en la Argentina haya ... que estemos
viviendo tan vívamente nuestra orfandad, que los artistas puedan
producir sus pequeñas y maravillosas relaciones de sentido. La palabra
alternativo, en todo caso, tendría que empezar a ser una cosa permanente,
la diferencia, entender el alter de cada parte, todos somos completamente
diferentes, las obras son todas diferentes, categorizar sirve para pensar,
pero si el asunto es hacer una taxonomía preventiva, paranoide, respecto
a que es una obra, y que no es una obra, porque se anula cualquier experiencia
estética profunda.
Tengo la sensación de que estamos en un momento mejor, en este sentido,
por lo pronto me está pasando que me siento muy cómoda, y que no estoy
sintiendo que no tengo que rendirle culto a nadie, eso me alegra muchísimo,
es un alivio, no me pasaría si no me sintiera apoyada por un grupo muy
importante de artistas. Saben que yo estoy cerca, y es una cosa, un ejercicio
mutuo. Estoy hablando del trabajo que yo hago en la galería, no? Y fuera
de la galería, también, en realidad. La galería tiene poco tiempo de vida
relativa a la experiencia de uno. Yo veo a Fernanda y pienso en lo que
pasa con Belleza. Me da la sensación de que por suerte, hay un punto en
que el papelón, el papelón sensible, del que no puede, que no puede sentirse
libre de la internacional contemporánea, esta llegando de alguna forma
a su fin. Quiero decir con eso, a mi no me interesa que alguien me muestre
como ha de interpretar la semiótica del poder, no me interesa ver intérpretes
obedientes de la obra que hacen los artistas calificados y legitimados
del primer mundo, y me parece fantástico que estemos en esta brecha produciendo.
El punto que seamos vanguardia del...-que Ana Torrejón me decía el otro
día- que no seamos vanguardia un carajo, seamos. Pero es un hecho, que
todo el mundo está leyendo como una vanguardia el fracaso capitalista,
y si nosotros somos inteligentes, y si podemos recuperar la historia del
relato argentino, la historia de la narrativa argentina, que era piola,
irónica, cierta, vital, probablemente podamos ser vanguardia de conciencia
de la falacia neoliberal. Me parece que ésa es una alternativa interesante.
No estoy diciendo que vamos a actuar, expresamente, pero en una relación
entre una mucama pobrecita y una patrona maltratadora, la mucama siempre
sabe mas de la patrona que la patrona de la experiencia vital de la mucama.
Para mi, ésta es nuestra condición. Es una pena que nos hayamos estado
queriendo creer durante mucho tiempo otra cosa, porque es fantástico reconocer
el poder que tenemos viendo desde la ventana al banquete al que jamás
fuimos invitados. Si logramos entender con esta distancia nuestra participación
en el concierto, probablemente podemos hacer música de la buena. Creo
que hay que entender la alteridad de este lugar profundamente liberador.
Que es permitir que el otro sea, y revisar a posteriori del discurso
de la obra lo que es o que está pasando con ese producto que no está diciendo
que es arte, sin ponerle peros.
Aflojar un poquito la cruelísima actitud que los últimos veinte años han
impreso en la praxis de los operadores culturales. La cruelísima, cruelísima
actitud, no? Todos sabemos cómo es que funcionan los jurados, cómo se
burlan de la obra, hay una cantidad de categorías en las que podría entrar
y perdería mucho tiempo explicándolas. Toda la gente se queda afuera de
lo que es parecer un artista. Mi sensación es ésa: que por suerte, ahora
que está aflojando la cosa estamos absolutamente en pelotas, solos, y
es un buen momento en ese sentido para producir, trabajar como locos y
empezar a categorizar a posteriori, viendo qué es lo que tenemos.
Yo recuerdo en la primera bienal de arte joven, Américo Castilla dijo
que era una lástima que no había ido un antropólogo o un sociólogo haciéndose
cargo del material que se había mandado, porque más allá que literariamente
era una porquería según él, en el 90 %, habían cosas interesantísimas
para revisar, era la primera bienal, fue justo después de terminar el
proceso, y había muchísimo material en los cuentos de los chicos, que
habían mandado, y yo me incluyo, yo era participante en ese momento, y
en un 90 por ciento las cosas que se habían mandado tenían que ver con
sangre, sangre, sangre, sangre. Y era interesante este material; era una
pena desperdiciarlo.
Nosotros no tenemos una praxis, una historia práctica de observar, no
sacar conclusiones, no, de escuchar qué nos dicen. Y la realidad es que
me parece que es un excelente momento para observar de qué se trata lo
que se hace. Y de qué se trata lo que está pasando. Y tratar de cicatrizar
de la mejor forma inter-generacionalmente, pero no hace falta para cicatrizar,
tapar, olvidar o minimizar las responsabilidades. Me parece que es un
buen momento para trabajar con profunda responsabilidad. Porque si no,
quedamos sin país y sin cultura, es un hecho. Eso es todo.
(aplausos)
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