"Formación extra-institucional en las artes visuales"
Auditorio de la Alianza Francesa
11 de Diciembre 2001
 
 
 
Luis Felipe Noé
Claudia Fontes
Diana Aisenberg
Jorge Gumier Maier
(anunciado oportunamente, no pudo participar)
 
 
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Las exigencias que viven los artistas plásticos son cada vez más numerosas y complejas, como también lo son las oportunidades de accionar. Más que nunca, surge la pregunta de cómo prepararnos, formarnos, e informarnos mejor para el desafío. Becas, cursos, seminarios, residencias, proyectos colectivos, talleres de perfeccionamiento y el vaivén cotidiano de ideas entre pares, tal vez aporta más a nuestra formación básica y crecimiento continuo que cualquier institución formal de educación.

Esta "formación informal" es una arena donde juegan una cantidad de tradiciones y novedades, con ramificaciones políticas, aspectos cubiertos bajo las sombras de ciertos tabúes, e información fragmentada. La creciente profusión de estas actividades y las visibles ramificaciones que tienen en la escena actual confirman la importancia de su rol. Tomar la oportunidad de hablar de las múltiples facetas de este campo amorfo, es en cierto modo abrazarlo como parte de nuestro ámbito, en lugar de ser consumidores pasivos. Este foro nos permitirá reflexionar acerca de cómo y cuánto estos diversos caminos responden a las necesidades del desarrollo artístico, además de accionar sobre la dirección de la evolución de nuestro ámbito.

Esteban Alvarez / Tamara Stuby

 
  Transcripción de la Mesa Redonda:  
     
 

Esteban Alvarez presentó el tema y a los integrantes de la mesa.

Luis Felipe Noé
La verdad es que no me gusta hablar primero porque después te atacan todos, te destruyen. Prefiero ser el último. Bueno, creo que el tema de la educación informal está relacionado con la crisis de conciencia sobre qué es lo que se enseña. Muchas veces se habla de educación académica, que sería la contraria a la educación informal y la verdad es que en la actualidad no existe la educación académica, porque aún lo que se enseña en lo que se llaman escuelas (ya no se llaman academias), o facultades de arte etc. no es una educación académica. La educación "académica", (si se entiende y respeta el concepto de la palabra), entró en crisis a comienzos del siglo XIX, pero sin embargo se mantuvo. Entró en crisis con el romanticismo, fue la desesperación de Ingres frente a Delacroix. Pero de todas maneras siguió, siguió y siguió, entró en nueva crisis con el impresionismo, y siguió, siguió y siguió, entró en una nueva crisis con el cubismo y ahí empezó la caricatura de lo que es la enseñanza académica, porque los profesores entraron en crisis.

A André Lothe se le ocurrió hacer una academia de lo que justamente era una anti-academia, era como sustituir el concepto de la representación con una nueva forma del concepto de la representación. A partir de la evolución que la conciencia artística tomó, y a partir de una pequeña variante que parecía menor en la etapa del cubismo, que fue la invención del collage (pero que luego tomó una nueva conciencia a partir del ready-made y de los planteos de Duchamp), que sin embargo no fue una variante decisiva en ese momento, hasta que lentamente se tomó como una nueva crisis de lo que es la enseñanza artística a partir de los '60.

En los '60, me acuerdo que yo estaba en ese momento en Nueva York, y compartía un departamento con Luis Camnitzer y hablamos bastante en ese momento sobre un sistema nuevo de educación artística. En ese momento yo soñaba que cuando volviera acá iba a tratar de hacer una escuela, algo así como... para nuevas metodologías, y sobre todos nuevos medios. En ese momento ya me parecía importante enseñar electricidad o ese tipo de cosas.

Ahora, muchas veces el planteo es, ¿qué se enseña cuando se enseña a pintar? Entonces, habría que ver si es un problema de metodología (metodología equivale mas o menos a tácticas), pero no es un problema también de estrategia? En el sentido de que el fin es enseñar a pintar cuando el concepto de pintura está en dudas, cuando hay dudas sobre lo que es? Algunos dicen que la pintura ya está "ffffph!" Y yo creo que se trata de algo muy simple.
Es que así como nadie duda que la música electrónica es música, creo que hay un nuevo concepto del arte de la imagen; para mí es lo que vulgarmente y en sentido histórico fue constituido por la experiencia pictórica, ahora está en re-elaboración.

O sea, que el problema realmente son dos cosas que se atan: una, que es tema legítimo de la creación artística en toda época: ¿cuál es la imagen que un tiempo elabora? Y la otra es: ¿cuál es la metodología para elaborar la conciencia de esa imagen? Pero creo que el problema fundamentalmente pasa por una toma de conciencia. No digo con esto que sea un problema conceptual, pero sí un problema de conciencia, que tal vez no es lo mismo.

Ahora, entonces, ¿qué es lo que se puede enseñar ahora, cuando no hay un concepto de modelo previo? Creo que es el despertar de esa conciencia, el diálogo de conciencia. Yo, en mi experiencia pictórica (didáctica, mejor dicho), pienso que no hay que confundir la experiencia didáctica con las necesidades de una persona para sobrevivir en la vida, que muchas veces es enseñando. Pero son dos tipos de cosas, porque enseñar para sobrevivir es enseñar dando lo que los otros piden, y cuando uno trata de despertar una conciencia, por ahí tiene que dar lo que los otros no piden. Entonces eso también es un problema, porque en todo tipo de enseñanza el despertar, cuando alguien admite algo, es en cierto modo porque ya lo sabe. Cuando uno da algo realmente nuevo, el que lo recibe no puede, o no está en condiciones de admitirlo. Ese es el problema del despertar de la conciencia: ¿cuál es la metodología que hay?

Por algo en este último tiempo, se ha puesto de moda algo bajo el nombre de "clínicas" (palabra que yo detesto, me parece espantosa). Pero sí creo en la metodología, y creo que soy uno de los primeros que la inició últimamente, y es la del análisis de obra. Detesto la palabra "clínica" porque clínica supone que alguien está enfermo y hay otro que cura, alguien que está arriba y otro que está abajo, que hay quien sabe lo que necesita el otro, y justamente eso no es lo que es necesario ahora.

En el análisis de obra, bien llevado, el último que debe hablar es aquél que maneja el análisis, porque tiene que ayudar a que se elabore toda una idea conjuntamente en el diálogo con la obra de alguien que la propone. Lo que es el despertar de la conciencia, de qué es lo que se hace y para qué se hace. Creo que por otra parte hay otra cantidad de elementos, de flechas tiradas, flechas que una cantidad de gente puede ensayar, y eso es lo interesante de esta convocatoria. Por ahora me callo.
(aplausos)

 
 
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