Transcripción de la mesa redonda: "Formación extra- institucional en las Artes Visuales" (continuación)
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Claudia Fontes
Estuve haciendo anotaciones de algunas cosas que dijo Yuyo (Noé), y me llamó la atención cuando él hizo esta distinción entre educación académica y educación informal. Me resulta más fácil si me remito a analizar lo que veo que está sucediendo acá en la Argentina. En realidad me interesaría más hablar de posibilidades de políticas culturales. En ese sentido, hay una educación artística posible respaldada por -yo no diría el estado, porque puede haber una educación privada- pero sí por la comunidad donde se supone que el artista va a accionar, y a esto se contraponen las iniciativas de artistas que surgen de una manera autogestiva, bastante informalmente y a los tropezones. Estas iniciativas
tienen una fuerza que no tiene la educación formal, quizás generada por personas que no son necesariamente artistas, y creo que la diferencia cualitativa entre estos dos tipos de educación, es que los artistas están tomando una responsabilidad que está vacante, es tan simple como eso. La responsabilidad, para mí, es que si para algo sirve una escuela de arte es que genera pensamiento artístico y lo genera de manera colectiva.

No hace mucho se ha discutido (creo que en la Ramona), sobre autogestión o educación, y he escuchado voces que decían: "¿para qué queremos la escuela de Bellas artes?" Eso no es autogestión, sino ser autodidacta. Si el arte se puede realmente enseñar, desde una posición quizás bastante escéptica como: "bueno, si esto está mal, hay que tirarlo a la basura". Yo creo que no es así porque desde el momento en que uno decide ser artista está tomando una decisión política, haga arte político o no, etiquetado por los etiquetadores de turno. Creo que cualquier artista al decidir ser artista fundamentalmente está... eso en realidad es un pensamiento de Camnitzer, que Yuyo lo mencionó. Y creo que entonces si decidir ser artista es un acto político, enseñar a ser artista es una hecho doblemente político, porque es dar estructura para ser artista.

Por dar estructura, me interesa algo que de alguna manera estuvo en las palabras de Yuyo, que es enseñar a preguntar. Es algo que Diana Aisenberg hace muy bien en su taller cuando hace análisis de obra, clínicas. Ella les prohíbe a sus alumnos opinar, sino solamente a través de la pregunta; tienen que aperender a preguntar y esto me parece que es algo fundamental, y de alguna manera legitima la necesidad de aprender constantemente. Yo no sé cuando uno termina de educarse en arte o en cualquier otra cosa.

Desde ya hay una carencia muy grande, fundamentalmente en Buenos Aires, yo no diría en todo el país (yo soy egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón); hay una carencia muy fuerte especialmente de técnicas. Cuando estaba en la escuela, nos quejábamos de que la escuela era demasiado técnica... y ojalá lo hubiera sido. Ojalá alguien me hubiera enseñado a hacer una veladura, o una transparencia o un molde bien hecho. Son cosas que fui aprendiendo también a los tropezones, y esto no tiene que ver con que para ser artista sea necesario tener una educación formal en este sentido, de técnica y demás, sino conque para poder hacer preguntas es necesario dominar el lenguaje, y nosotros nos manejamos con un determinado lenguaje.

Lo que veo en mi experiencia haciendo los encuentros de análisis de obra de la Fundación Antorchas en Tucumán y en Mar del Plata, mi experiencia particular como docente o a través del programa que coordino que se llama Trama, veo que hay una dificultad muy grande para preguntar, hay una dificultad muy grande de ponerse en el lugar del otro, acercarse al otro y de reconstruir la obra del otro desde la intención, y creo que es una falta de confianza. Creo que nos va a resultar conveniente la construcción de un pensamiento colectivo, es conveniente, desde ya apuesto a eso.

Es muy difícil, de alguna manera suplir todo lo que está sucediendo, todo lo que haría falta. Trama no se considera a sí mismo (o yo no lo considero) un proyecto pedagógico en el sentido de que no está para educar a artistas jóvenes a discutir en foros internacionales de debates ni mucho menos, si quieren sí es un proyecto pedagógico en tanto implica tolerancia hacia el otro. Eso es todo.
(aplausos)

 
 
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