| Transcripción
de la mesa redonda: "Formación extra- institucional
en las Artes Visuales" (continuación) Ir a: Luis Felipe Noé - Claudia Fontes - Diana Aisenberg - Discusión con el público - Salir |
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Claudia
Fontes No hace mucho se ha discutido (creo que en la Ramona), sobre autogestión o educación, y he escuchado voces que decían: "¿para qué queremos la escuela de Bellas artes?" Eso no es autogestión, sino ser autodidacta. Si el arte se puede realmente enseñar, desde una posición quizás bastante escéptica como: "bueno, si esto está mal, hay que tirarlo a la basura". Yo creo que no es así porque desde el momento en que uno decide ser artista está tomando una decisión política, haga arte político o no, etiquetado por los etiquetadores de turno. Creo que cualquier artista al decidir ser artista fundamentalmente está... eso en realidad es un pensamiento de Camnitzer, que Yuyo lo mencionó. Y creo que entonces si decidir ser artista es un acto político, enseñar a ser artista es una hecho doblemente político, porque es dar estructura para ser artista. Por dar estructura, me interesa algo que de alguna manera estuvo en las palabras de Yuyo, que es enseñar a preguntar. Es algo que Diana Aisenberg hace muy bien en su taller cuando hace análisis de obra, clínicas. Ella les prohíbe a sus alumnos opinar, sino solamente a través de la pregunta; tienen que aperender a preguntar y esto me parece que es algo fundamental, y de alguna manera legitima la necesidad de aprender constantemente. Yo no sé cuando uno termina de educarse en arte o en cualquier otra cosa. Desde ya hay una carencia muy grande, fundamentalmente en Buenos Aires, yo no diría en todo el país (yo soy egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón); hay una carencia muy fuerte especialmente de técnicas. Cuando estaba en la escuela, nos quejábamos de que la escuela era demasiado técnica... y ojalá lo hubiera sido. Ojalá alguien me hubiera enseñado a hacer una veladura, o una transparencia o un molde bien hecho. Son cosas que fui aprendiendo también a los tropezones, y esto no tiene que ver con que para ser artista sea necesario tener una educación formal en este sentido, de técnica y demás, sino conque para poder hacer preguntas es necesario dominar el lenguaje, y nosotros nos manejamos con un determinado lenguaje. Lo que veo en mi experiencia haciendo los encuentros de análisis de obra de la Fundación Antorchas en Tucumán y en Mar del Plata, mi experiencia particular como docente o a través del programa que coordino que se llama Trama, veo que hay una dificultad muy grande para preguntar, hay una dificultad muy grande de ponerse en el lugar del otro, acercarse al otro y de reconstruir la obra del otro desde la intención, y creo que es una falta de confianza. Creo que nos va a resultar conveniente la construcción de un pensamiento colectivo, es conveniente, desde ya apuesto a eso. Es muy difícil,
de alguna manera suplir todo lo que está sucediendo, todo lo que haría
falta. Trama no se considera a sí mismo (o yo no lo considero) un proyecto
pedagógico en el sentido de que no está para educar a artistas
jóvenes a discutir en foros internacionales de debates ni mucho menos,
si quieren sí es un proyecto pedagógico en tanto implica tolerancia
hacia el otro. Eso es todo. |
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