"Cómo y cuándo un texto crítico pasa a formar parte de la historia del arte?"  
 
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  Laura Batkis  
 

Hola, gracias a Tamara y Esteban por haberme invitado, y a ustedes por estar acá. Respecto de la pregunta de cómo y cuándo un texto crítico pasa a formar parte de la historia del arte, yo no tengo la más mínima idea. Lo que sí puedo contar es que evidentemente algunos textos críticos deben pasar a formar parte de la historia del arte, porque cuando leemos la historia del arte, en muchos casos se citan textos críticos. Yo puedo contar como trabajo como cronista y como curadora, considerando siempre que la crítica de arte debe hacerse -por lo menos como yo lo entiendo- desde una base, que es la historia del arte.

Yo trabajo en arte argentino contemporáneo. Como me presentó Tamara, al margen de los trabajos de investigación que hice, me aboqué básicamente al arte contemporáneo, y trabajo para una revista de arte internacional y escribo solamente de lo que veo; mi fuente fundamental es la obra. Y mi otra fuente fundamental (y acá me sorprendía como planteo, porque a veces lo escucho: cuál es el rol que tienen los artistas en este proceso?). En mi caso, el rol de los artistas es absolutamente fundamental, en tanto trabajo con arte contemporáneo. Para ello tengo que sentar documentos con los que voy a trabajar, por eso digo que no trabajo sola, sino que trabajo en colaboración con un fotógrafo que se llama Daniel Kiblisky, que fotografía absolutamente todas las muestras con las que voy a trabajar y las que veo, además con un grabador, por lo tanto todo lo que escribo está grabado. Qué quiero decir con esto? A veces, uno mismo recuerda mal, la historia del arte argentino está llena de eso de hablar sobre documentos que nunca nadie sabe muy bien cómo fueron escritos, ni nadie sabe muy bien qué foto fue, ni qué epígrafe, ni nadie sabe cómo era la obra... entonces, cada vez que hablo de una obra, yo voy, la veo, me fijo con qué técnica está hecha, y esto parece una estupidez, pero después son éstas pavadas las que después se van reiterando en la historia del arte y terminamos diciendo, por ejemplo, a ver..."La banana", una obra de Pablo Suárez, que no se llama "La Banana", se llama "Oralidad" (que está en un libro de Glusberg). Después está la tradición oral, por ejemplo la obra de Marcelo Pombo "Las transformaciones de Michael Jackson"... " -hola Marcelo, voy a dar un curso en el Malba, qué tal? Voy a tu casa para fijarme los títulos de tus obras? " "-no, no es la transformación... es: "Michael Jackson y yo", es muy distinto. - Ah, bueno, y "Los ojos de mi madre"? - yo no hice "Los ojos de mi madre" . "- Cómo se llama?" "- la pintura de sus ojos." "- Ah".

Entonces, la historia del arte está llena de malentendidos, y en ese sentido me siento muy responsable porque trabajo con un riesgo muy fuerte, que es trabajar sobre lo contemporáneo, y me equivoco todo el tiempo. Cuando sé que estoy mandando una crítica de arte a España, y ellos van a juzgar parte de lo que se está haciendo -solo parte- a través de lo que estoy escribiendo, entonces sé que esa crítica debe ser lo más profesional (no voy a decir objetiva porque es imposible ser objetivo), pero lo más profesional posible.

Respecto de basarme en documentos... voy a ser sincera, yo desconfío mucho de los documentos. Empecé a desconfiar de los documentos en base a dos experiencias personales: una trabajando como crítica de arte en el diario Perfil, en el año 1998. Donde por problemas editoriales tuve que escribir notas sobre muestras que no había visto (o sea: YA, tiene que salir la nota), y las tuve que escribir. Puedo citar varias que he escrito de ese modo. Por supuesto, que, bueno, (está Remo Bianchedi acá) yo puedo escribir sobre Remo contándome lo que él está haciendo en la obra (nosotros, que hemos estado en la misma facultad, podemos dar una materia sin haber visto nunca un cuadro). Si, en la Facultad de Historia del Arte uno puede no haber entrado nunca al Museo nacional de Bellas artes y recibirse de licenciado en Historia del Arte. Esta es la realidad. Entonces, trabajando en un diario me dí cuenta de que está esa cosa de, bueno, algo que hemos conversado, el tema de los títulos sensacionalistas, que uno no los pone, entonces (gracias a Dios, para mí), Perfil cerró, me fui y me di cuenta de que no era para mí trabajar de ese modo. Como curadora del centro Cultural san martín, tendría que decirles: confíen en los documentos que yo misma produje, pero no tienen que confiar tampoco, porque en muchos casos, las obras de los artistas (y muchos de los artistas que están presentes lo saben) no están hechas un mes antes, para el momento en que se tiene que hacer el catálogo. Es así o no? (pregunta a la audiencia, muchos asienten). Entonces todos sabemos que la historia del arte no puede estar basada -por lo menos en ésos- documentos.

Sabemos que hay textos y testimonios y manifiestos firmados por artistas que nunca participaron en una muestra. Si o no? Y sabemos, como decía Valeria, que hizo una cita del panorama de los años '90, y yo fui partícipe activa de los '90 y me acuerdo de todo eso. Y desde ya que nunca voy a confiar en alguien que es curador, crítico de arte y difusor del mismo centro. Lo que pasa es que está todo mal: los críticos que escriben son los que curan las muestras y los que premian los jurados, si ésos son los documentos que van a pasar a formar nuestra historia del arte, yo diría: no confiemos en los documentos, confiemos en las obras y confiemos en los artistas. Muchas gracias.
(aplausos)

 
     
 
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