EA:
Bueno, alguien quiere agregar algo? Alguien tiene alguna pregunta? Si
no hay ninguna... ya hay algunas preguntas por escrito. La primera:
hasta qué punto la curaduría puede ser independiente de las instituciones?
M.P.: Sí, yo creo totalmente en la práctica curatorial independiente.
De hecho, hasta mi llegada al M.A.L.B.A. hace apenas una semana, trabajé
como curador independiente... digamos desde mi salida del Museo Nacional
de Bellas Artes en el '93 hasta ahora, durante nueve años, trabajé como
curador independiente. Creo absolutamente que hay un terreno para la
práctica curatorial independiente. Pero eso no tiene que ver con que
uno trabaje por fuera de las instituciones, o si uno está trabajando
dentro de la institución, que la práctica curatorial como cualquier
otra de las actividades relacionadas con este campo de la producción
cultural, es un terreno de negociación constante. De eso no cabe la
menor duda, que cada vez es un terreno más complejo porque intervienen
mayor cantidad de variables, y obviamente, las decisiones de poder son
cada vez más complejas en términos de financiación, intervención de
los sponsors, intervención de los artistas estrella, los curadores
estrella, las galerías, el mercado, etc, etc, así, pero creo totalmente
en la posibilidad de la práctica curatorial como una práctica independiente
por fuera de las instituciones.
Público: En el caso de una curaduría independiente, en
qué espacio se desarrolla eso?
M.P.: La independencia no tiene que ver con que se desarrolle
dentro del espacio institucional. Porque eso sería, o daría por supuesto
que todo espacio institucional es un espacio apresado.
P: Y como diferenciaría, entonces, una curaduría "boba"
de una que no lo es en un espacio que no es institucional?
M.P.: En términos profesionales. O sea, que la curaduría sea
boba o no, o que los curadores seamos o no bobos, no tiene que ver con
que estemos dentro de una institución o por fuera de una institución.
Tiene que ver con que hay curadores que son profesionales y curadores
que no son profesionales. Sí, la frontera ocurre como en cualquier campo
de práctica... porque ahí entraríamos en otra discusión, que es un tema
bastante complejo, que es: cuáles son, hoy día los espacios en
los cuales existe la posibilidad de una práctica curatorial independiente,
en términos de cuáles son hoy los espacios todavía independientes?
También para la producción, y para mostrar. La idea del espacio alternativo,
el underground, etc. es algo que se fue con los '80 junto con
otras tantas cosas. Hoy existen espacios que no se pueden definir en
otros terrenos, o que tienen términos de funcionamiento diferentes,
es cierto que una institución siempre tiene necesariamente fronteras
más complicadas, pero yo no creo que la frontera tenga que ver ... es
muy personal, pero, no creo que tenga que ver con estar adentro, o estar
afuera.
V.N.: Además, agregaría que la práctica puede ser independiente,
pero puede luego estar puesta en una exposición expuesta en una institución
o puede ser arte público, o puede ser una performance, puede ser una
situación de intervención en algún tipo de empresa... justamente, creo
que la práctica independiente tiene esa libertad de poder pensar en
cuál es el sitio ideal para mi proyecto. Y no necesariamente estar atada
a las negociaciones de una institución, y todos los límites que eso
conlleva. Me parece que es un desafío fenomenal y hay que tener bastante
coraje y mucha tesitura, y que cuando alguien lo tiene, realmente los
resultados brillan. Quizás, a veces, más que dentro de las instituciones.
M.C.: Y yo agregaría que especialmente en nuestro contexto, porque
si no, estaríamos hablando de instituciones ideales con personas ideales,
digamos, con todo un conjunto de personas que, en general, no es la
regla común, ni en las instituciones ni en los lugares acá. Sino que
es una cosa mucho más desde la lucha personal.
P: Bueno, de las cosas que estuvieron diciendo, yo voy a decir
algunas cosas con las que estoy de acuerdo. Fundamentalmente con que
la actividad, mejor dicho, que la curaduría es una actividad, que requiere
una formación previa en otros campos, en los campos específicos, digamos
de los que podemos ser curadores. Se puede ser curador de una muestra
de ciencia, y para tal caso es conveniente conocer la ciencia base a
la que uno se va a dedicar. Lo pienso también desde el punto de vista
del que se estudia la museología -no acá, sino en el resto del mundo,
que se estudia como un postgrado- también me gusta pensar algo, a lo
que hizo breve referencia Marcelo, el curador en sentido etimológico
original. "Curare" en italiano y para los romanos era, precisamente,
la principal actividad era "tener al cuidado", que eso significa curare,
al cuidado, una edición. Una edición, en este caso, de libros. Pero
me gusta pensar eso también, desde el origen etimológico. Pero más allá
de estas coincidencias, y de la práctica, que creo también cabría pensar
otro tema (que se los tiro como posible tema de discusión), que es el
tema de la crítica de arte. Que también es una actividad, no es una
profesión, es una actividad. No es una disciplina, es una actividad.
Quisiera que, digamos, el panel... tiro el tema, Marcelo, pero me gustaría
que respondiera más de uno, si pueden un poco todos, una reflexión sobre
el tema del autismo del curador. Por haber practicado alguna vez la
curaduría, es algo que más que me procupa, me atormenta.
(largo
silencio)
A.D.: Ahora somos autistas...
(risas)
V.N.: Me gustaría decir algo con respecto al tema de la disciplina
-- la curaduría, o la práctica curatorial, o como la llamemos, porque
no las distingo tanto, como Marcelo. Pero me hace ruido esa idea de
eliminar la disciplina, o eliminar la profesión, o el profesionalismo
que pueda tener o no la curaduría. Me molesta, quizás porque vengo de
un contexto, recientemente, en donde existen cantidades, quichicientos
curadores por donde mires, realmente profesionales. De primera línea.
Eso por un lado, porque creo que realmente conlleva mucho de lo que
hemos hablado aquí; es un profesionalismo, es un compromiso que se tiene
con el arte, desde el punto de vista de la investigación, de una responsabilidad
a todo nivel de acuerdo con lo expuesto hoy aquí. Entonces, creo que
no es algo así como excluyente, esa necesidad de distinguir la actividad
de la profesión, creo que si uno se toma su profesión responsablemente,
está generando actividad, y viceversa. Eso por un lado. Respecto de
la manía autista de los curadores, me gustaría que vos Marcelo, que
lo largaste un poco así, antes de entrar a discutirlo creo que sería
bueno definirlo un poco, definir a qué nos referimos, porque creo que
quizás no todos en la audiencia están al tanto de lo que querés decir.
M.P.: Bueno, pero no vamos a convertir esto en una discusión
del M.A.L.B.A.
(risas)
Pero, a ver, que quede claro que cuando yo insisto en la idea de la
curaduría como práctica, no estoy eliminando de ninguna manera la profesión
- profesión con la cual me reconozco- y mucho menos el profesionalismo.
Yo lo que sí, discuto, que para mí, es un terreno interesante, además,
de debate, es esta cuestión de si existe o no la posibilidad de pensar
en la curaduría como una disciplina para ser formado en términos de
estudio; algo que uno puede pensar como una currícula para salir con
el título de curador. Que es otra cosa. Que probablemente tiene que
ver con la situación que uno ve en los intentos (tantos fallidos que
hay localmente), de generar espacios en los cuales se estudia para ser
curador. Y como además estamos probablemente ya escaldados, cuando
vemos la vaca, lloramos. Porque los museólogos ya hicieron bastantes
estragos en todos los museos. A mí me genera también esta cuestión de
pensar: Bueno, OK, la práctica curatorial, yo no estoy tan convencido
de que haya que pensarla en términos de disciplina.
Creo
que es mucho más interesante el campo que abre la curaduría, y que la
disciplina en el campo de la formación curatorial como estudio terciario
implicaría agravar el riesgo de suponer que hay una plantilla curatorial,
y vamos a empezar a ver curadores que surjan con títulos terciarios
por todos lados, y en realidad me parece que es un terreno bastante
más atractivo. Entonces, es como otro debate. Con respecto al tema del
autismo, lo que trataba de dejar en claro, es que para mí, esta cuestión
que la práctica curatorial tiene como elemento fundamental, dá
como resultado directo esta enunciación puesta en acto que tiene que
ver con una exposición, dejar en claro, realmente, creo que lo que toda
exposición lleva por definición, debe llevar por definición, no es anecdótico,
y no es simplemente un elemento más en el proceso, sino que es central,
que toda exposición está dirigida a una segunda persona. Toda exposición
está dirigida a un público. Entonces, en ese sentido, muchas veces el
problema que uno siente en el campo de la práctica curatorial, es que
en realidad se transforma en discusiones entre cinco, que estamos discutiendo
el problema del rulo en la voluta jónica, y el público pasa sin enterarse
nunca de lo que estamos discutiendo los curadores. Lo que no implica
tampoco, porque tampoco me interesa, esta manía por el soporte didáctico,
donde vamos ya al otro punto, y creemos que el público además de que
no saber ver, sabe leer con dificultad. Y le explicamos una vez, dos
veces, tres veces, en veinte cartelitos, que vea lo que nosotros queremos
que vea. Justamente lo maravilloso de la práctica curatorial es ese
otro terreno, en el cual sí, OK, es cierto que uno está construyendo
sentido, escribiendo, poniendo narración... Y ahí vuelvo a una cuestión
básica, Foucault ya lo estudió con respecto al problema de la ciencia;
en la práctica curatorial, es maravilloso también, este problema, la
práctica curatorial tiene que ver con la autoridad, pero de ahí al autoritarismo,
hay absolutamente un trecho. Me refería a la autismo en esta dirección.
V.N.: Está bien. Bueno, querías que comentemos sobre este concepto,
no? Lo primero que pensé cuando lo explicaste... me vino a la mente
una exposición de Harald Szeemann, donde había una escultura de una
bailarina de Degas, al lado de una escultura del minimalista Donald
Judd, de los años '60, al lado de un banco Greco Romano de características
equis... se trataba de postular la existencia de conexiones maravillosas
entre estos objetos, y uno no tenía ni idea de por donde ingresar a
esta exposición. Era, de alguna forma, totalmente autista en el sentido
que era una conversación del curador mismo con su propio ego, por tener
estos objetos totalmente sublimes uno al lado del otro en el espacio,
para sí mismo, para el goce propio. En este sentido, no puedo estar
más de acuerdo con que, si nos vamos a vanagloriar, hagámoslo con nosotros
mismos, y egoísticamente, pero no es necesario involucrar a toda una
institución, un público, una cantidad de gente para que vea las malacrianzas
que uno pueda tener, o las idiosincrasias. Me parece bastante claro
el problema en este sentido. De no ser consciente de quién tenés delante,
de a quién va esto, y más en el ámbito de arte contemporáneo, que creo
que ya tiene bastante su dificultad, y no generar un puente con la audiencia,
no generar un discurso, en este sentido, estoy de acuerdo con Marcelo,
en términos de pensar una exposición como un discurso o una escritura
o una narración, o sea, tiene que haber algún tipo de sentido en el
espacio.
El sentido
también puede ser la exploración de un grupo de obras al lado de otro
y que se vea el desarrollo de algún tipo de discurso, dentro de un grupo
de obras, y que luego uno pasa a otro, etc. etc. Depende de la exposición,
no?
A.D.: Creo que es tan amplio, el campo... Sí, obvio, él explicó
lo que quería decir con "curador autista". Sí, cuando hay
un código absolutamente críptico y uno se queda afuera, es hincha-pelotas
porque te quedás afuera. Me pasa muchísimo a mí. Ahora, creo
que hay distintos niveles ...
P: pero, dale...
A.D.: A mí? Sí. Muchísimo, sobre todo afuera, me pasa. Tiene
que ver con lo que decía cuando hablé, que también tiene que ver con
quién es uno y qué viste. Porque uno ve lo que ya conoce, digamos.
No ves "nuevo". Es así, pienso eso, yo. Creo que hay como distintos
niveles de lectura. A veces, me quedo afuera, qué sé yo. A veces por
culpa de un curador muy hermético, y a veces por mi ignorancia. Creo
que como el campo del arte contemporáneo es tan amplio, yo también prefiero
quedarme afuera a que me expliquen la exposición, como decía Marcelo,
en ese sentido. Muchas veces las cosas hablan más por lo que no hablan,
digamos, que por lo que hablan. Pero no tengo una posición respecto
a eso. Soy público, no? Sí, si yo armo una exposición, trato de que
no sea un chiste entre... una discusión que tuvimos en una cena yo con
los artistas. Que no se estructure en base a un código absolutamente
privado. Pero yo no tengo, en general, en el campo que yo actúo, no
tengo mucha preocupación por el público. No me interesa demasiado...
no el público, o sea, no me interesa ser didáctico, yo manejo un museo
de arte contemporáneo, y ya. Y trato que sea profesional en el sentido
de mostrar las cosas como los artistas las producen, sin red, digamos.
No suavizar, lo que hablaba de no masticar, de dar un poco masticado
porque sino es un poco... y el arte, la verdad, que a veces, es revulsivo
a propósito, y me parece bien que sea así. No sé bien qué decir con
respecto al tema... parezco Warhol, no?
(risas)
M.C.: Simplemente, te diría algo que me parece un poco obvio;
entiendo perfectamente lo del autismo, pero yo creo que prácticamente
cualquier exposición de arte contemporáneo, creo que lo sabés bien,
te propone un trabajo de investigación, también, a cualquier espectador,
tanto al especializado (al especializado, menos), pero al espectador,
le propone un trabajo de investigación. Creo que es así. No nos queda
otro remedio.
A.D.: Perdón, una cosita. Yo veo fútbol, y veo lo que dicen los
tipos que hablan, los comentaristas, y yo me doy cuenta de que no estoy
viendo casi nada. Porque no sé de fútbol. Entonces, escucho, y es genial
lo que dicen. Anticipan, dan una complejidad de lectura de la misma
cosa que está pasando, que yo no la tengo. Miro diez minutos, y me aburro,
si no hacen un gol o un foul, pero lo que yo escucho que dicen los comentaristas,
realmente me da la pauta de que hay algo ahí que yo no veo, que tiene
que ver con el conocimiento. Tiene que ver con que vieron un millón
de partidos, conocen la función de las cosas, se anticipan a lo que
va a pasar, si el contrario hace eso... me parece que es parecido.
(no se escucha, alguien habla lejos del micrófono).
P:
Eso digamos, yo no quisiera que esto fuera una especie de polémica mía
sola...
A.D.: Polémica de fútbol, aparte...
P: Por supuesto, que contestando a lo que vos dijiste con respecto
a la profesión, yo no me refiero a "ser profesional", sino a la diferencia
entre -mejor- disciplina, quizás, que la palabra es profesión que es
lo dijo Marcelo, y actividad. A eso me refiero. Lo mismo, me refiero
a la crítica, conocer la ciencia base del tema que tenés entre manos,
para hacer una curaduría, montar un museo, etc. etc, bueno, no importa.
Eso es previamente, para decirte que no estoy en contra a la profesionalización,
muy por el contrario. Creo que la curaduría boba tiene que ver precisamente
con cierta cosa de divulgación de determinados términos, como en su
momento, todo era un happening, en la década del '60. O sea,
vos hacías una fiesta en tu casa, y hacías un happening...
V.N.: Pero, te voy a contestar un minuto eso, porque me importa
y lo dejamos de lado, porque sino se convierte en un...
P: ... en un diálogo...
V.N.: Sí... porque, por ejemplo, yo hice un Master en Curaduría
de Arte Contemporáneo, no? Entonces, escucho eso, y lo escucho desde
mi experiencia personal. Lo cual no quiere decir que yo salgo con un
Master y soy curadora, pero sí que me armé de herramientas que luego
me sirvieron y mucho... Yo era la más joven en la camada en la cual
yo estaba, y las diez personas que estaban ahí veníamos de disciplinas
distintas. Y con bastante bagaje, cada uno, dentro de lo suyo, contribuyendo
a un espacio de discusión sobre cómo generar posibilidades, llamémoslo,
o cómo generar una práctica curatorial inteligente.
Yo creo
que si uno viene del secundario, y trata de hacer un estudio curatorial,
no sé cómo puede llegar a funcionar eso. Pero sí, con un bagaje previo,
y creo que en ese sentido estamos totalmente de acuerdo, que hay aspectos
para problematizar, para pensar, o sea, que da como para hacer una dinámica
de búsqueda, armar una disciplina, que quizás es cierto no existe, porque
tiene que manifestarse en la práctica. Y yo, en ese sentido, entro al
Master sin una práctica curatorial previa, soy la única en ese grupo,
pero absorbo todo lo que le pasó al resto, y bueno, y por suerte, tengo
la posibilidad después de largarme a ese terreno. Y aquí creo que son
tantos los problemas, tantas las posibilidades, respecto de lo que uno
puede elegir, cómo presentar esto o aquello, tantas las politicas que
afectan a las instituciones, los boards, el dinero, y tanto lo que se
necesita pensar el lugar del artista, las discusiones, la preparación
que se requiere en ámbitos como filosofía o ética profesional, son una
cantidad de cuestiones que creo que realmente dan por lo menos para
un postgrado. No sé, como una cosa para...
P: Voy a decir algo porque como uno es artista y no entra en
el campo la curaduría, para cortar un poco el diálogo entre ustedes
e intervenir. A mí, bueno, los escucho, y pienso lo que para mí, sería
un deseo de curador, que en realidad no sé específicamente cual es la
función... no sé, no sé, nunca trabajé de curadora, y creo que sería
pésima, aparte. Pero sí, hay varios puntos que veo y uno es, por ejemplo,
la responsabilidad en la construcción de la simbolización que tiene,
de la construcción de un campo simbólico por parte del curador. Por
otro lado, que a su vez considero que ese campo debiera ser un campo
sumamente flexible, en esa construcción de un discurso -un discurso
puede ser flexible o puede ser cerrado- y ahí sí, veo lo que es el autoritarismo,
realmente me resulta detestable masticar un propio discurso y mandarlo
hecho y cerrado o poder trabajar sobre un discurso abierto, no es cierto?
En lo que es la construcción de una muestra, me imagino. Y que por otro
lado, es muy diferente una muestra histórica de arte contemporáneo,
y también debe ser muy diferente lo que es la construcción de una muestra
con un artista jóven o un artista vivo donde no sé si hay un
trabajo en conjunto o se manejan de forma independiente.
Como artista,
y con lo que yo considero que es la circulación de la obra, que para
mí, cuando una obra entra a circular, es cuando se recarga simbólicamente.
Cuando una obra está dentro del taller de un artista, es como un espejo
del artista, y es una obra cerrada, y por eso me parece fundamental
que circule, porque justamente es donde se recarga, y ahí es donde resulta
interesante la intervención de un curador. Porque como artista, para
mí, mi obra, a veces, me resulta sumamente cerrada. No habla conmigo
mismo, y finalmente es una pavada, y deja de gustarme, y es horrible,
y es donde ahí yo pediría socorro a un curador. Alguien que me la abra
de alguna manera, que la refresque, y que la haga realmente construir
un discurso con otro que forme parte de un campo simbólico mayor. Y
creo que es una tarea sumamente rica.
Ahora,
aquella cosa masticada, cerrada, donde realmente casi el curador pasa
a ser el traductor de lo que quiere decir el artista. Puede llegar a
ser mortal, muy cerrado, acotado y con muy pocas posibilidades de construcción
permanente de los discursos. Creo que son situaciones casi de ensayo,
las veo, como del curador. Que la empieza a escribir alguna y otra vez,
y re-escribe, de repente, no? Poder montar una muestra de una forma
u otra, creo que eso es la parte sumamente interesante, en ese punto.
A veces, cuando me hablan de mucha investigación, creo que sí, la tiene
que haber, pero esa investigación llega a un momento que debiera quebrarse
y haber una parte de riesgo. Decir, bueno, voy a jugar un pensamiento,
como lo mismo pienso que debiera ser la crítica, no? Llegar a un punto
donde realmente genera un pensamiento nuevo. Un pensamiento propio,
y aparte, si es nuestro, mucho mejor.
A.D.: Sí, lo mismo debiera ser el arte. Que tiene los mismos
problemas que decís para la curaduría ...
P: Absolutamente, creo que aparte, tiene que haber como un idea
de qué es arte para cada uno, no? La curaduría de alguna manera encierra
eso. De discutir qué es arte o qué pensamos que es lo contemporáneo,
cuál es la función que cumpliría, que debiera cumplir, o que podría
cumplir.
P: Una pregunta que yo quería hacer a cada uno, que tienen diferentes
formaciones y backgrounds, la relación que ven entre la crítica
de arte, digamos, su papel como críticos de arte, y como curadores.
Es algo que tiró Lauría, y que no contestaron.
M.P.: Lo mío es muy sintético porque nunca he hecho crítica,
o casi nunca. Con lo cual, mi punto de conflicto ha sido las relaciones
entre la historia del arte y la práctica curatorial. No tanto entre
el tema de la crítica de arte y la curaduría.
A.D.: No hago crítica de arte, tampoco. -chán!-
pasó...
(risas)
M.C.: Yo, sí, hago crítica de arte, y creo que lo que vos proponías,
Marina, me parece que estás... creo que tu propuesta era, más que pedirle
auxilio a un curador, pedirle a un crítico. Entonces, creo que la cuestión
iba más por ahí. Lo que sucede es que esta noche se está discutiendo
la curaduría, con esto no es que me estoy escapando, sino que me parece
que directamente, puede ser tema de un próximo debate. Lo que pasa,
desde mi punto de vista, la crítica pasa a través de -lo voy a decir
muy brevemente- una interpretación, pero terriblemente unida a la investigación
muy profunda, tanto de la obra del artista como del contexto. Creo que
es eso, y no simplemente una opinión banal, ni por supuesto, desde ya,
tampoco confundida con el periodismo de arte. Es justamente la interpretación
de lo que están haciendo los artistas de manera viva en el mismo contexto
que yo también estoy viviendo.
V.N.: Yo no hago crítica de arte, pero la sufro. Creo que probablemente,
varios estamos de acuerdo acá, sobre una fundamental carencia de una
rigurosa crítica del arte en Argentina. No me refiero a Mercedes justamente,
todo lo contrario. Tengo admiración por muchos de tus textos, pero sí,
en el periodismo. Creo que no hay mucho compromiso por parte de los
críticos, por lo menos tal cual lo experimento yo en la Argentina. No
me dan ganas de leerlos, me asusta que no me den ganas de leerlos, que
no leo algunas críticas porque cuando las leo, me patinan. Y cuando
las leo y leo el comunicado de prensa que escribimos en una institución,
en la propia computadora, textual, impreso, eso asusta.
Con esto
quiero decir que no siento que suceda mucho que el crítico provoque,
o sea, no está jugándose a encontrarse con el artista en la inauguración
y haberle criticado a una muestra a rabiar y generar la posibilidad
de que otro vaya, y la defienda. Y generar este espacio de discusión,
que es súper necesario para que el propio artista luego diga, pará,
flaco, no estoy de acuerdo con vos por esto, esto y esto, ni por esto,
esto y esto pero me dijiste algo que me pareció fundamental en mi obra,
y no sabés lo que lo voy a pensar. Creo que el crítico tiene un rol
de compromiso, o debería tener un rol de compromiso tal como lo tenemos
creo que todos acá hoy, curadores, críticos, que están acá. Me parece
que no se puede eludir ese punto de compromiso. Y o empieza a suceder,
o empezamos a buscar. Digamos, yo quizás soy un poco idealista con estas
cosas, no? Pero me parece que tiene que haber una cantidad de gente
joven, que se tiene que largar a escribir, a equivocarse. O sea, yo
trabajo con gente joven en el museo que realmente es súper inteligente,
y quiero verlas escribir, y dónde van a escribir? Quiero saber. No sé
dónde están.
Pero realmente,
creo que es un lugar donde en un punto, el curador y el crítico comparten
una función de responsabilidad y provocación, y hay una cosa de opinión
muy fuerte en el arte. El arte genera opinión. Porque propone algo.
Y entonces, tiene que haber otro que lo lea distinto. Creo que eso es
muy saludable para los artistas, para los curadores, yo quiero que alguien
diga, sabés que? tu muestra, falla, por esto, esto, esto, y esto. Y
que otro diga no, pará, acá se rescatan ésta y éstas cosas. Es súper
importante. Creo que genera un caldero, genera pasión, genera una cuestión
a nivel de producción artística donde uno quiera decir cosas. Si nos
quedamos callados, no sé a dónde vamos a ir. Porque dependemos de la
producción artística.
P: Bueno, yo quisiera referirme brevemente a las palabras de
Mercedes, y a las palabras de Duprat, al respecto de que no se podría
ser curador de muchos y diferentes temas variados, sino que hay una
relación de afecto. Hay una relación de amor, hay una relación de proximidad,
posiblemente entre la lección de lo que se cura, la obra que se cura,
y la obra que es curada. Y al respecto... tuve oportunidad, en un momento
de hacer una curaduría, que es la de la obra de Ricardo Carreira. Ahí,
cumplí, verdaderamente, con lo único que yo podría hacer, que era tenerle
afecto, indudablemente, y era la única razón por la cual la había hecho.
No había
ninguna otra razón. Y, justamente, oyéndolos a Uds. comentar, comprendí
que, indudablemente, había que elegir, tomar, y dejar. Y éste
fue un caso muy especial, porque la obra no estaba. Había que reconstruirla.
Sin embargo, se podría reconstruir muchas más obras de las que yo habría
reconstruido. Sin embargo, opté por reconstruir solamente aquellas que
permitían una independencia de la mano, mano de artista, que ya no se
podía recuperar. Aquellas que eran objetivamente mucho más factibles
de ser tomadas, y además que yo las conocida verdaderamente, porque
prácticamente había expuesto al lado de estas obras.
Entonces,
comprendo perfectamente qué es lo de tomar, y qué es lo
de dejar de lado. Y eso podría haber tenido distintas lecturas, también,
aún a pesar de que las obras no estuvieran hechas, como en el caso de
Carreira, podía haber sido encarada de otra manera, eso también me lo
planteé. Pero, bueno, yo elegí ese camino. Ese camino para poder ser
lo más legítimamente respetuosa con respecto de una parte de la obra
de ese artista. Lo cual no involucraba a toda su obra, indudablemente.
Por el otro lado, me quedó bailando en la cabeza un poco la conversación
y el texto, el texto verdaderamente, que había expresado Marcelo. Yo
comparto totalmente esa posición, de que el trabajo de la curaduría
es un texto. Indudablemente. Pero simultáneamente, como artista, le
tengo un terror espantoso. Que se transforme en un texto encima. Porque
estaba poniéndome el ejemplo de los textos que se hacen sobre Borges,
por ejemplo. Hay infinita cantidad de textos, miradas, distintos tipos
de miradas, sobre un autor determinado. Y me parece que ese juguetear
con las palabras, y rescatar frases, e hilvanar una tercer composición,
es legítimo. Por supuesto, es legítimo, se hace. Ahora, de ahí, cuando
yo pienso que en vez de juguetearse con palabras, se juguetea con pinturas,
esculturas, objetos, ahí es donde me produce un escozor, verdaderamente.
Porque me parece que es una entidad distinta, y en cierta forma, diría,
me aproximaría, en cierta forma, a Macedonio Fernández, que desconfiaba
del uso de las palabras, porque se puede juguetear muy fácilmente. Él
creía en el objeto. Yo, personalmente, en mi formación, vine de la escultura,
y creo en esa cosa táctil, en esa cosa de aprender algo de un objeto.
Entonces, tomo, perfectamente, y reconozco que hay un texto, en toda
actitud de un curador, por supuesto en esas grandes empresas de curaduría.
Hemos visto en la Documenta de Kassel, y en tantas otras muestras, que
son verdaderamente ejemplos lo que se estaba hablando: versiones autistas,
para poder regodearse, y que se pasan por encima todas las obras, las
obras de los artistas. Bueno, nada más que eso, gracias.
P: Bueno, yo quería preguntar, ya que están acá los curadores,
si una curaduría de una muestra, o cuando Uds. hacen una curaduría,
esa curaduría tiene como un sello de autor. O sea, la muestra curada
por... Y que muchas veces, esas muestras tienen así como más importancia,
la muestra curada por tal curador, y cuál es el hilo del sentido -me
gustaría si Marcelo, podés contar la muestra que estabas por
comentar y no pudiste- que hace que vos elijas tal o cual obra, sobre
todo en el tema del arte contemporáneo. Relacionado también con el tema
de lo que dijiste, como que los curadores tienen así, fama, de que tienen
ese pasaporte, que traspasa, no?
M.P.: Con respecto al tema de la curaduría de autor, que decís,
es un debate que abrieron los franceses en los años '70 y todavía nadie
pudo cerrar esa puerta. Pero que el campo está como muy claramente dividido
entre los que creen absolutamente que la curaduría es una práctica de
autor, y toman justamente como ejemplo el tema de la transformación
del cine de posguerra, y la aparición del cine de autor, y en este caso
sería algo similar. Y los que sostienen que en la curaduría no
existe esa firma o esa presencia del autor. Creo que es una de esas
tantas discusiones engañosas, digamos, si la pregunta es sobre el problema
de la discusión sobre la autoría del producto. Lo que no significa
que yo firme al lado de Aisenberg; no tengo semejante delirio. O, mi
retrospectiva de Benedit, año '96, la considero "mi" muestra de Benedit,
y claramente, tiene que ver con una cuestión de autoría pero que no
necesariamente lleva al otro terreno, que es el problema de la discusión
sobre la relación y los personalismos y los puntos complicados de relación
entre el curador y el artista, como si el curador se tuviera que ver
con esta idea del artista produciendo, creo realmente que los curadores
estamos muy lejos de eso. Nos dedicamos absolutamente a otra cosa. Bueno,
dejo el resto para después, les cuento muy corto lo de Cantos Paralelos.
M.C.: Para que no se aleje demasiado de lo que dijo Victoria
recién, yo te quería dar un poquito de esperanza, porque en realidad,
en los años '80, la situación con la crítica era todavía peor. No sé
si éste es el lugar para hacer esta distinción, entre profesión
y actividad que sí se hizo con respecto a la curaduría, pero creo que
la actividad se ha, si se quiere, profesionalizado más durante los años
'90, creo la situación mejoró, obviamente, y desde mi punto de vista,
en gran parte, gracias al trabajo en Filosofía y Letras en la Universidad
de Buenos Aires, especialmente. Después, han salido otras carreras,
que bueno, todavía no han dado sus frutos, pero bueno. Yo creo en una
formación de ese tipo, y creo que la formación se ha hecho cada vez
más seria. Por ahí todavía no se ve suficientemente.
M.P.: No quiero ser insistente, pero el problema no es entre
la disciplina y la profesión, porque sino, seguimos plantados en el
mismo lugar...
M.C.: No, no... me refería a la crítica....
M.P.: Sí, estamos de acuerdo, pero digo, claramente, en el tema
de la curaduría, no son esos los terrenos que están en discusión. Absolutamente
la práctica curatorial debe ser una práctica profesional, y debe profesionalizarse.
El tema en realidad, o el problema, es la generación o no de una disciplina,
el estudio de grado para curaduría, que eso es otra discusión.
V.N.: Para volver al tema del sello de autor, me parece también
que hay otra vuelta, ahí, que tiene que ver con los curadores que no
tratan de tener este sello. Que no creen en ese sello, y creo que es
el caso de los que estamos acá hoy. Creo que en ese caso, el curador
se pone al servicio de la obra, que o él eligió o la institución eligió,
en las circunstancias que fueren, pero básicamente, la curaduría surge
del entendimiento, de la comprensión de la obra. La exposición se hace
en función de eso. Por lo menos para mí, en una situación ideal, las
exposiciones tendrían que variar tanto como los artistas con quienes
uno trabaja varían. Creo que eso es lo que tendrá que dictar la... -tampoco
es la autoría- pero no un sello de autor.
(pregunta sin micrófono)
A.D.: En el sentido de lo que dice Marcelo, sí.
(sigue sin micrófono)
A.D.: No, no - estoy de acuerdo con Marcelo, entendés? no como
una cosa de postgrado.
M.P.: Gachi? No, no, es que en realidad, estamos diciendo todos
lo mismo, y nos estamos enroscando...
V.N.: Por eso aclaré mi punto...
M.P.: Es una discusión entre curadores, ya es absurda...
A.D.: Aparte, ya hicimos un pacto antes, que está firmado acá....
(risas)
A mí, me pasa con este tema que sacás ahora, es que la formación
de las personas -no creo en la formación académica, estrictamente- yo
conozco a una cantidad de gente interesantísima por otros lados, entonces
gracias a esa excentricidad, digamos, propone una mirada más interesante
que el estudioso, que estudió lo que debería estudiar. Entonces, creo
que, en ese sentido, es lo que hablaba Margarita, no? Creo que un personaje
que viene de otro lado en el sentido de la formación, puede proponer
una mirada curatorial mucho más interesante, respecto a equis
exposición o a obras de la línea dura académica. Pero bueno, pasa en
la vida. Y a veces, son unos bleff, porque traen, creen que esa
mirada, que es excéntrica, puede aportar algo, pero en realidad, es
excéntrica, pero es sonsa. Pero creo que uno puede llegar por lados
distintos a tener un approach con ciertas producciones diferentes,
igual de profundos.
P: Yo quería contar la experiencia mía.... Estaba escuchándolos,
y viendo si soy un curador o no soy un curador, yo tengo ese problema,
digamos. Yo curo un espacio, que es la fotogalería del Rojas, y justamente,
bueno, mi experiencia es, en un sentido, muy diferente. Se alía un poco
con lo último que acabás de decir vos. Yo hago una práctica,
hice y hago una práctica, allí que, sin un respaldo teórico, o sin una
formación teórica, como curador. Sí, tal vez, lo vengo haciendo con
un sentido, me identificaba con algo que dijo Marcelo, con un sentido
casi social, en un sentido de la práctica del curador. En el sentido
de poner en el guiso, digamos, el condimento que yo siento que me gustaría
sentir, que me gustaría encontrar. No sé, quiero decir también que me
parece como que hay un sentido de aporte, que puede tener la práctica
curatorial, aún, me parece a mí, corriendo el peligro del autismo, o
de quedar abrazado al gusto personal. Cosa que trato de cuidarme mucho
de eso, pero de pronto, me parece como que hay una posibilidad también
de hacer una práctica curatorial desde ese sentido, no? Desde el lugar
del público, por un lado, es decir, qué es lo que a mí, me gustaría
ver que no veo? Qué tipo de ordenamiento, qué tipo de discurso? Acerca,
en mi caso, de la fotografía, me gustaría ver y no veo? Y por ahí no
tiene ningún respaldo teórico que lo sustente, más que una necesidad
un poco vaga, íntima, pero con una convicción, también, en ese sentido.
Bueno, nada. Creo que también, en ese sentido, pienso que la Argentina,
Buenos Aires, que es un país, una ciudad con un alto grado de improvisación;
lo estanos viviendo todo el tiempo. Y puede haber algo ventajoso en
eso, también. Pero apoyo la profesionalización también.
A.D.: La profesionalización pero en un sentido no académico.
Mirá, yo soy arquitecto. Y nada me aburre más que hablar con
arquitectos. Porque creen que... son como una especie de eruditos que
saben cada vez más, más, más, de menos, menos, menos. Y creen que el
kit de la arquitectura de Aldo Rossi, o de el que sea, está en la arquitectura
misma. Y no es así. Lo mismo con los curators. Vas a Kassel,
y te tiran catorce mil nombres, y si... "-no conocés a tal?",
quedás medio diciendo: "-ah, no me acuerdo ahora, a ver..."
(risas)
Y en realidad, es como pura paja eso; no pasa por ahí. No pasa por ahí.
Eso es un conocimiento enciclopédico y tonto, es para hacerse el canchero
en una inauguración. En un sentido, es un tipo también de profesionalización,
porque las profesiones terminan siendo como ghettos, donde uno
habla en un código. No sé si viste eso. Los arquitectos, hablamos un
idioma determinado, si queremos. No sé si hay otro acá. Los que hacen
vela hablan en una cosa que no se entiende. Los técnicos de iluminación,
hablan en otra cosa, hablan de "picado" de un "retro"
no sé que, y vos decís: de qué están hablando?