"Arte y educación artística: enemigos naturales?"
Auditorio de la Alianza Francesa
2 de Septiembre 2002
 
 
 
Carolina Antoniadis
-
artista / docente
Fabiana Barreda -
artista / docente
Juan Doffo
-
artista / docente
Juan Carlos Romero
-
artista /docente
 
 
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Discusión con el público - Salir


 
 
Qué debe saber un artista? Qué debe saber quien intenta formar artistas? Si una persona estudia odontología, luego de cinco años de estudio está calificada para ser dentista. Para qué está preparada una persona que invierte la misma cantidad de tiempo estudiando arte? Cuáles son las expectativas que tenemos de la calificación que un taller, un docente o una institución otorga a un estudiante después de un período de estudio? Suponiendo que existen ciertos fundamentos visuales, son éstos los mismos hoy que hace cincuenta años? Nuestra forma de percibir el mundo se transforma continuamente, vinculada íntimamente a la evolución de nuestra cultura. Sin embargo, la enseñanza tradicional frecuentemente prioriza a la historia sobre el presente; cómo asimilar el diálogo entre nuestros tiempos y los más lejanos?

Poder decidir y definir qué hacer es más resbaladizo que saber cómo hacerlo. La transmisión de conocimientos técnicos o prácticos no difiere mucho en su concepto de base entre un carpintero, un cirujano y un artista. Lo que torna trascendente a la obra de un artista es su capacidad de inspirar, o impulsar una respuesta más compleja que la simple admiración por la destreza. Cómo se enseña a ser creativo?

Esteban Alvarez / Tamara Stuby

 
  Transcripción de la Mesa Redonda:  
     
  Esteban Alvarez: Buenas tardes, muchas gracias por haber venido, todavía nos falta una panelista, esperamos que llegue en algún momento, no sabemos todavía qué le pasó. El tema de la mesa de hoy es arte y educación artística. Pensamos en hacer una mesa sobre educación artística por varias razones. Por un lado, porque es un tema que en realidad nos afecta a todos, no solamente a docentes y estudiantes de arte, y también porque, por otro lado, es un campo en el que es muy difícil hacer cualquier tipo de evaluación. No se puede tomar, como ejemplo a artistas que según algún parámetro son exitosos -acá llegó Fabiana- y tomar como ejemplo o como regla la manera en que se formaron. Por ahí, más que nada, porque sigue siendo la pregunta de un millón cómo lograr que estemos preparados para producir trabajos que sean o buenos o válidos aunque sea para nosotros mismos, y que, al paso del tiempo eso traiga alguna renovación y maduración, en lugar de estancamiento o recetas repetidas sin ningún sentido.

Los invitados de hoy son artistas que dedican y dedicaron mucho tiempo a la práctica de educar o preparar artistas en distintas formas y ámbitos, tanto en el I.U.N.A. (Instituto Universitario Nacional de Arte) como en talleres privados como en la U.B.A. (Universidad de Buenos Aires) como en muchas maneras, seminarios ó clínicas. Ellos son: Juan Doffo, Carolina Antoniadis, Fabiana Barreda y Juan Carlos Romero. Si alguien tiene alguna pregunta durante las presentaciones, por favor, escríbanlas, y se la alcanzan a Tamara o a mí, a la mesa, para agilizar el debate después de las presentaciones.
 
     
  Juan Doffo  
     
  Bueno, el tema de la enseñanza artística es conflictivo, como también es conflictivo el hecho de que en la cultura contemporánea, en la sociedad contemporánea, no existan valores preexistentes. Y si no los hay en la sociedad, tampoco los puede haber en el arte. El arte siempre, lo veamos como lo veamos, refleja qué es lo que pasa en su tiempo. Estos cambios, que el arte, que el artista capta, son reflejos de los cambios constantes que el hombre se va a tomar para reinterpretar el mundo de cada tiempo.

Por eso es que hoy no pueden existir valores que sirvan para todos. En realidad, si alguna vez existieron valores en el arte, valores fijos, quizás fue en la época del clasicismo, con la belleza normativa, o ciertos valores autoritarios de las vanguardias modernistas. Hoy en cambio, no. Cada artista, de alguna manera genera un estética. Genera también los signos visuales de su época. Por eso, ser docente de arte en estos días es seguramente más complejo, mucho más difícil que en épocas pasadas. Y eso se ve un poco en lo que apunta cada docente, cada taller, cada instituto de arte en general, y ahí a veces aparecen las contradicciones, que Esteban narraba, donde surgen ciertas confusiones. Yo recuerdo un alumno mío, que no soportaba el caos de esta época, y me preguntaba si no habían valores que servían para todos. Mi respuesta fue no. Y desde ese lugar hay que reflexionar un poquitito: qué significa tener cierta lógica en la enseñanza? Yo partiría redefiniendo algunos aspectos del arte de distintos tiempos.

En viejos tiempos, el arte se definió como la búsqueda de la belleza, y también, la búsqueda de lo verdadero, de lo bueno, ya en épocas modernas se hablaba del arte como intuición, como expresión, como comunicación de sentimientos o como conceptualización de ideas. En todos estos casos, es válida la redefinición; el arte es eso, y puede no ser eso también. Yo creo que hay una palabrita que se usó mucho en la modernidad, que fue "progreso", y es una palabra que no tiene mucho sentido en estos días. Pero, rescato algo de esa palabrita. Creo que hay un progreso que no es del orden estético o formal, sino que es de orden conceptual, en el arte contemporáneo. En esa conceptualización, el artista se fue convirtiendo en algo así como un pensador visual, un pensador visual más cerca de la filosofía quizás que del artesano. Un pensador visual que, por supuesto, trabaja con los valores del quehacer intuitivo y sensible. En realidad, yo creo que el arte que vale la pena ver hoy en día es absolutamente conceptual. Por eso, bueno, con los debates que se arman entre formalistas y conceptuales, queda claro que detrás de una actitud, inclusive lo que pasaba en los '90 y hasta recientemente, donde los artistas negaban ser neo-conceptuales, también son conceptuales. No se puede enseñar, eso es claro, a ser creativo o a ser artista o enseñar arte, eso desde ya.

Por eso, esta mesa tiene una de las preguntas, si el arte y la enseñanza son enemigos. Yo digo que no. Digo que hay una enseñanza para cada una de las personas, por eso, un poco, me ha pasado, bueno, por falta de tiempo, no estar en Bellas Artes a pesar de que me han pedido más de una vez, ser profesor de pintura, porque me gustó siempre más poder acompañar individualmente a cada uno, sabiendo que es difícil que haya paradigmas generales.

Seguramente, si estuviera en Bellas Artes, habrían conceptos generales, básicos, de formación. Pero, lo que más me interesa, es eso que yo a veces digo irónicamente para otros, la posibilidad de ser algo así como un pedagogo hermenéutico. Y tiene que ver con lo que creo de la enseñanza actual. Y es la posibilidad de interpretar al alumno, desde todos los ángulos posibles. A veces me pasa que conozco más de la sensibilidad de cada uno, sabiendo qué música escuchan, qué películas ven, qué piensan, más que la imagen, que a veces son meras copias de influencias docentes.

Creo que -y otra vez las preguntas de esta mesa- qué debe tener un artista o un docente que forma a otras personas? Creo que hoy, más que nunca, se requiere de un buen bagaje, teórico y práctico de lo que fue la historia del arte clásico y contemporáneo. Incluso, el permiso de acercar al alumno la posibilidad de trabajar con medios digitales, o video, o luminotecnia, o todo que necesite para desarrollarse. Porque en definitiva, hoy no hay estéticas, lo que hay son procesos estéticos, y en la enseñanza pasa lo mismo. Creo que si el alumno, digamos, tiene en sí mismo, un bagaje grandemente artístico, lo que para mi tiene que ser la enseñanza es incentivar todas las posibilidades que tiene esta persona. Si esa persona es una artista, en definitiva, va a aparecer.

Ahora, si esa persona genera una obra, ya no depende del docente la legitimación o la valoración que se hace de esa obra. Creo que en ese caso, es el medio el que determina si es artista o no. Y eso ya creo que el tema de la legitimación de lo que es el arte contemporáneo merece una mesa en especial.
(aplausos)
 
 
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