"Arte y educación artística: enemigos naturales?"  
 
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  Juan Carlos Romero  
  Bueno, voy a encarar el tema desde distintas perspectivas. La primera, diría que la enseñanza artística forma parte del campo del arte, que según Bourdieu, que dice que toda actividad artística es parte de ese campo. Un campo de tensiones, donde el galerista, el coleccionista, el museólogo, el educador, están en un permanente estado de tensión. No es casual que la enseñanza artística en la Argentina esté en estas condiciones de tensión, incluso la enseñanza en general pasa por lo mismo.

Voy a ser más amplio, no voy a hablar solamente del I.U.N.A., voy a hablar de lo que conozco de las escuelas de arte de Córdoba y de Rosario, y allí también están en crisis, igual que en Buenos Aires, y no son tan perfectas como se dicen ser. Sí, hay focos de interés en las escuelas de arte y en las facultades de arte y hay focos de gente que tiene interés en producir algo distinto, pero en general, la institución enseñanza artística está congelada, como está congelada en Glasgow, o como está congelada en Madrid, o como está congelada en Berlín. La escuela de arte en general, es una institución que si depende del estado, se congela en sus propuestas iniciales. Como decía Juan Acha, "en general la escuela depende del eje del estado, y el estado en general, es conservador." Pretender que la escuela de arte sea un lugar donde se esté practicando una enseñanza, un conocimiento ligado con las nuevas tendencias, sería casi un imposible de lograr. En general, las experiencias individuales de algunas escuelas, como el Bauhaus, como dijo recién Fabiana, es una excepción histórica.

Por eso, la idea de que el campo del arte también esté íntimamente ligado a las redes sociales no es verdad. Se da la Bauhaus en una época histórica determinada, y una oportunidad histórica determinada. Tal es así, que con el ascenso del Nazismo, la escuela del Bauhaus desaparece. Se va a los Estados Unidos, y se convierte en una escuela conservadora, cuando se radican, algunos de los artistas que formaron a la Bauhaus en Alemania. Pero yo quisiera hacer una historia de la enseñanza artística en la Argentina, y van a ver como en ese momento tiene que ver con las redes sociales y políticas del país.

En el 1900 se crea la escuela Prilidiano Pueyrredón, que era la academia, en la que enseñaron los viejos pintores como Della Valle, Pio Collivadino, que vinieron de estudiar en Europa. La academia era una escuela de enseñanza de pintura y dibujo, empieza a tener pedidos de gente que conozca ornato. Porque en ese momento se ornaban a los edificios que, se hacían en los edificios grandes en Buenos Aires porque tenía relación con el crecimiento económico de la Argentina. La Argentina era uno de los principales, uno de los tres primeros países exportadores de trigos y ganado vacuno. Se produce un gran crecimiento en la República Argentina, un gran crecimiento económico (aunque cien años después parezca mentira), es un país importantísimo. La academia es insuficiente, le entrega las instalaciones al estado, y el estado crea la academia de bellas artes, para formar ornamentadores, la gente que hacía los ornatos de los edificios, y además para formar maestros de dibujo. La enseñanza pública, también, como sabemos, que era enseñanza laica y gratuita, empieza a crecer notablemente, y hacían falta maestros de dibujo. Cerca del año '28, se perfecciona la enseñanza artística, y aparece la escuela Manuel Belgrano, formadora de maestros de dibujo, la escuela Pueyrredón, formadora de profesores para enseñanza media, y la escuela Cárcova, que es algo así como una entelequia, nunca se supo bien qué fue la escuela Cárcova. Tras la caída de Perón, en los años '50, en las escuelas de arte, hubo una gran movilización para modernizar las escuelas. Una de las consignas de las escuelas, de los alumnos de la escuela Belgrano, era tirar los yesos por la ventana. Tirar los yesos por la ventana, qué significaba? Abandonar el ornato. Habían pasado cincuenta años desde aquel período de crecimiento de Buenos Aires, y en la escuela, seguía haciendo ornato. Una materia, que enseñaba a dibujar a la flor de lis, que también yo aprendí, con un yeso, y una luz estudiada.¡Qué tenía que ver en los años '50, tirar los yesos por la ventana? Ocurrió que se produjo una gran modificación económico-social en el mundo. Inclusive, en la Argentina. Todo el proceso de transformación durante el Peronismo y el pos-Peronismo, más toda la transformación que sucede en el mundo, hace que las escuelas de arte tengan que cambiar.

Otra vez, volvemos a las redes sociales y a los campos de trabajo. La escuela de arte no escapa a las transformaciones del mundo. Vienen nuevos profesores; se van (o los echan), a los viejos profesores; los nuevos profesores de la escuela de la Prilidiano Pueyrredón -digo, los que yo conozco de la Prilidiano Pueyrredón, si bien no fui alumno de la Pueyrredón, pero conozco la experiencia por haberlo estudiado- eran casi todos pos-Cubistas. Recién en los '50 empieza el Informalismo en nuestro país. Entonces los pos-Cubistas eran modernos en Buenos Aires, son los profesores que ingresan en la escuela. Y dan un toque de "modernización" a la escuela. Aparece un teórico muy importante, que transforma la enseñanza de la teoría de la visión, Héctor Cartier. Héctor Cartier incluye la psicología del arte, la teoría de la forma, que abandona la vieja concepción de la composición artística, hace que se transforme la enseñanza, en algo un poco más "científica". Hoy, los seguidores de Cartier, hoy, casi cincuenta años después, dicen sartas de tonterías, ligadas con el tema de la teoría de la forma, y hoy eso ya es inútil porque no es útil para la enseñanza y para las nuevas formas de expresarse de los artistas. Y así llegamos a los años 2000.

Y en los años 2000, qué está ocurriendo? Se pierden las certezas, se cambia el campo de trabajo, aparece la desregulación "reaganiana", la informática, como una forma de que se achiquen los puestos de trabajo, aparece el concepto de rentabilidad, entonces, la institución educativa también tiene que ser rentable. Si la institución educativa tiene que ser rentable, evidentemente, y la educación artística forma parte, también, de ese proceso, comienza un camino de empobrecimiento.¿ con que fin se va a enseñar a mil o dos mil personas a estudiar arte? Para qué, si el arte no forma parte de los procesos económicos que producen rentabilidad? Y no solo empieza a empobrecerse, sino que además, hay una ley federal de educación y, que hace que las escuelas de arte de Buenos Aires, que era terciaria, se conviertan en universitarias. Y ahí en el período "menemista", comienza el desorden, ya no es ni la escuela de los '50, ni la del principio del siglo XX, sino una escuela que se hace endogámica. Y yo difiero con Fabiana Barreda, ya que la escuela no convoca a gente de afuera. La escuela se está llenando con los mismos profesores de la misma escuela. O sea, los mismos profesores de la misma escuela, que egresaron de la misma escuela sin tener una práctica artística, sin práctica docente, se convierten en profesores universitarios. Y ahí coincido con Fabiana Barreda; tampoco hubo una formación teórica. No hay una formación teórica, porque no se exige una formación teórica a los docentes que van a integrar el cuerpo docente de esa escuela. Entonces, la escuela de arte siempre irá a la cola, o detrás de ese lugar que conforman las vanguardias artísticas.

Hoy en la práctica artística actual, no hay tendencias, a partir del Informalismo y muy posteriormente las abstracciones, es muy difícil que podamos hablar de tendencias. Quizás la última tendencia sería el Conceptualismo, de los años '70. Hoy, no hay tendencias, no hay posibilidad de encuadrar a las prácticas artísticas. Ahora, yo me pregunto: cuantos docentes hay en la escuela de arte preparados para enseñar lo que no practican? Porque la escuela, como es endogámica, lo vuelvo a repetir, forma profesores, que no hacen práctica artística, enseñan a alumnos, que no hacen práctica artística, que se convierten en profesores que no hacen práctica artística. Entonces esa gente sale a enseñar, de lo poco que aprendieron en la escuela y que lo aprendieron mal. Un poco Carolina, más o menos daba una pantallazo sobre eso, no?

Pero yo creo que la escuela de arte es un lugar importante. Es importante y uno tiene que generar focos de discusión internos dentro de la propia escuela para que se transforme profundamente la escuela de arte. Sola no se transformará, sin focos internos que la hagan cambiar. Hubo experiencias hasta los años '80, una vieja lucha entre lo que se llamó la escuela de arte y el taller particular. Yo me acuerdo, que participé ya en más de una mesa redonda, a ver si era más importante la escuela de arte o el taller particular. Yo creo que son dos cosas distintas. Quizás Juan Doffo pueda hablar mejor que yo. Un taller particular es como él dice, un trabajo uno a uno, con un estudiante, al que uno va siguiendo, que uno va trabajando individualmente con él, pero en la escuela hay una estructura sistemática de transmisión de conocimiento. Lo que hace falta es que haya buenos docentes.

La escuela de arte tiene otro defecto. Por razones históricas, la escuela formadora de artistas -a mí no me da miedo a mí la palabra, decir formadora de artistas, un buen artista es un trabajador. No hace falta que sea un genio; no es necesario que sea Picasso. La escuela no está para formar Picassos ni Dalís, ni Leonardos. La escuela está para formar artistas, y el artista es la persona que sale de la escuela, y va a hacer una práctica artística. Eso es un artista. Y después que el artista venda, que sea un genio, o que sea consagrado por los críticos, es otra cosa. Entonces, la escuela está para formar artistas. Pero en la Argentina, ese proceso se convirtió. Y resulta que la escuela se hizo un lugar de formadora de profesores de arte. Y se abandonó el concepto de que se forma a artistas. Entonces, mucha gente va a la escuela, muchos estudiantes se van a la escuela de arte, a buscar un título docente, porque saben que con eso se puede comer. Así escuela se contamina por un lado alumnos que quieren ser artistas y por el otro alumnos que quieren ser docentes. De esa forma se empobrece el campo de la formación artística.

El año pasado participé en seminarios en Córdoba y en Rosario, sobre la práctica artística, y les puedo decir que los mismos problemas que tenemos en el I.U.N.A., los tienen en Rosario y en Córdoba. En menor grado, porque son están mas seriamente preocupados, posiblemente, porque tienen desde hace tiempo una estructura universitaria. El problema que tenemos en el I.U.N.A., es que el I.U.N.A. arrastra viejas estructuras de la enseñanza terciaria, es la vieja escuela Pueyrredón y la escuela Cárcova. La tradicional escuela Belgrano, hoy es municipal. Ha perdido su jerarquía. No porque sea municipal, sino porque ya no podrá dar títulos habilitantes. En el I.U.N.A. esyan los restos de esas viejas escuelas, más la escuela de teatro, la escuela de danza, y otras mas. El defecto del I.U.N.A., es estar mal administrado, pero eso es para otra mesa redonda y para otra circunstancia. El IUNA está manejando como si fuera un campo de batalla político. Entonces, el I.U.N.A. está quedando atrás de la enseñanza universitaria del resto del país.

Cuando estuve en Rosario el año pasado, hice una presentación, sobre qué tendría que hacer una escuela, y voy a leer una parte de mi texto para no repetirme, para no contradecirme:

"Se necesita de instituciones que permitan incorporar los nuevos materiales y tecnologías a los ya tradicionales; que permitan acceder a un conocimiento integral y más complejo. Las prácticas artísticas contemporáneas están indicando un posible camino a seguir. Por un lado, una cada vez más evidente integración entre distintas expresiones artísticas, por otro, una urgente necesidad de integrar el arte con el diseño, con el fin de mejorar la calidad estética de los objetos de uso cotidiano, tanto visuales como táctiles y auditivos. Solo serán verdaderas escuelas de arte las que logren penetrar en los procesos de invención de la actividad artística de este momento. Las que, inmersas en el mundo y el trabajo de los artistas, en el seno de las regiones, las ciudades, donde ellos viven, participen activamente, generando una educación artística que contribuya a enfrentar los cambios de este panorama mundial con sus riesgos y oportunidades. La razón de plantear un cambio está evidenciada por el deseo del artista de mayor información. Parece ser necesaria la incorporación de estudios de arte con mayores nociones de la historia, además de crítica, museología, comercio artístico y pensamiento estético. El artista actual, más que un artesano que posee habilidades manuales tendrá que ser un individuo provisto de ideas y de estrategias. También tendrá que conocer nociones de gestión empresaria y económica, así como algunas pautas de comunicación, y la inevitable incorporación de los llamados nuevos medios, que por ahora son la fotografía, el video y las técnicas digitales. Con estas nuevas herramientas y una permanente visión actualizada del lugar donde se mueve el artista, la educación artística solo podrá estar presente si entiende que el proceso de cambio de la actualidad es permanente. Donde las certezas ya no funcionan como interpretación del mundo, y que la globalización, con todos sus vicios y virtudes, es hoy lo que debemos entender para tomar distancia de la idea, como estima Bourdieu, acerca de que la mayor parte de los intelectuales están demasiado sometidos a la visión dominante." (aplausos)
 
 
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