Auditorio de la Alianza Francesa
12 de Abril 2002
 
  "Nuestra crisis, está en crisis?"  
 
 
Alina Tortosa
 (Crítica / curadora)
Arturo Carvajal
 (Galerista / productor)
Tulio de Sagastizábal
 (Artista / docente)
Arq. Andrés Duprat
 (anunciado oportunamente, no pudo participar)
 
 
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La Argentina entró al primer plano de la conciencia del primer mundo en los últimos meses, no por su cultura, sino por su crisis. Este abrupto cambio de imagen acompaña un largo pero seguro descenso en cuanto apoyo proveniente de fuentes locales se puede esperar para las artes visuales. La producción artística se encuentra atravesada más que nunca por estas dos líneas: una, que tiende a unificar bajo un estereotipo una producción muy diversa. Y la otra, es casi una coerción a participar cada vez más en ámbitos más allá de las fronteras nacionales.

Cómo va a condicionar nuestra habilidad de pilotear nuestra crisis (de la producción artística local) la percepción que el mundo tiene de nuestra crisis mayor (del país)? Los interlocutores de los circuitos internacionales van a poder saltar ese bache entre el continuo ritmo global y los sucesos, intensamente particulares, que definen nuestro aquí y ahora?

Esteban Alvarez / Tamara Stuby

 
  Transcripción de la Mesa Redonda:  
     
 

Esteban Alvarez: Hola, gracias otra vez por haber venido, y gracias nuevamente a Nicolas Peyre y a la Alianza Francesa por facilitarnos este espacio para reunirnos. Quisiera decir algo antes de presentar a los integrantes de la mesa de hoy. Cómo y porqué hacer una reunión y de quiénes son las voces que se escuchan son preguntas que están mucho más presentes ahora que cuando empezamos el año pasado con la primera mesa redonda.

Todos nosotros hoy en día estamos pensando mucho más en el tema de la representación, y en lo que podría significar dentro del ámbito artístico. Y hasta ahora, tenemos la impresión de que en el ámbito artístico no se puede aplicar la idea de representación, de la misma forma en que se aplica a una estructura social o política. Al no creer que podemos representarnos los unos a los otros, vemos claramente la importancia que tiene el diálogo y el intercambio de ideas.

Organizamos esta reunión con el fin de enfocar sobre un tema desde puntos de vista muy diferentes, para que sirva como punto de partida para un debate abierto. Elegimos el tema de la crisis en las artes visuales para la primera charla del año porque nos pareció que era imposible evitarlo, más que nada; y pensamos que hasta que no habláramos de este tema, no podríamos hablar de otras cosas. Además, sentimos que la idea de organizar estas charlas surgió en gran parte de la sensación de estar en el medio de un lento derrumbe, y de querer contrarrestar esta sensación con algo un poco más constructivo. Estamos buscando un balance entre las ganas de quejarnos de todo lo que está mal, y la necesidad urgente de imaginar y definir los pasos a seguir hacia algo mejor (dentro lo posible, por supuesto).

Esta noche tenemos con nosotros a tres conocidos miembros de nuestro ámbito, el Arq. Andrés Duprat, lamentablemente, nos informó hace unas horas que no pudo viajar hoy desde Bahía Blanca para participar en la mesa, debido a unas complicaciones inesperadas con la Bienal que se inauguró ayer en esa ciudad.

Están presentes entonces hoy: Alina Tortosa, curadora y crítica de arte, Arturo Carvajal, galerista y productor, y Tulio de Sagastizábal, artista y docente, todos ellos de trayectorias muy diferentes, van a articular sus pensamientos sobre el tema para abrir la discusión de hoy... Alina, si querés empezar...

Alina Tortosa
Buenas noches, muchas gracias por venir. Me gusta mucho el título que la han puesto Esteban y Tamara a esta mesa. Me parece muy apropiado preguntar si está en crisis nuestra crisis. Porque yo creo que en el terreno de las artes visuales, como en otros terrenos en la Argentina, hemos estado prácticamente siempre en crisis. Si hablamos de las artes visuales, en particular, creo que hemos estado en crisis porque, bueno, el acto creativo en sí es una situación de crisis y además porque hay, y ha habido, circunstancias materiales precarias, y hemos actuado en terrenos minados de crisis éticas, morales, teóricas y académicas, en que la simple apariencia de poder puede llegar a influenciar decisiones que deberían ser puramente profesionales desde lo disciplinario y no desde lo político.

El subtitulo de mi charla es: Por una mejor administración de los recursos existentes, que voy a aclarar un poco más adelante. Y esta situación perversa de interrelaciones en el medio, no tiene que ver solamente con los políticos corruptos, ni con banqueros salvajes, que los hay, por supuesto, como todos sabemos. Están íntimamente ligados a lo que llamo situaciones de seudo poder, que no engañan a nadie (por lo menos, a mí, me parece que no engañan a nadie, ustedes me lo dirán después) y que son ejemplos de impotencia, porque paralizan toda posibilidad de actuar creativamente y positivamente, abriendo caminos. Tiene que ver con cosas tan ridículas como el quedar bien, o hacer algo o no hacer algo que no le guste a alguien, que puede decidir sobre alguna situación específica en la que uno puede perder algo. Pero todas son medidas, en general, bastantes mezquinas.

Por lo tanto, la crisis actual no me parece sino un corolario de lo que pasó antes, digamos, como la crisis general del país. No creo que tenga que ver con que un día nos despertamos y estaba todo mal. Como Uds. saben, crisis viene del latín, crisis, y el griego, krisis con K, y quiere decir decisión, y del verbo krinein que quiere decir tomar decisiones. Entonces la crisis en sí es un síntoma, una situación en donde uno tiene que reflexionar, y tratar de comprender qué pasa. Digamos que eso es lo ideal dentro de una situación de crisis. Pero (la crisis) es el síntoma de otra situación más, que se ha ido gestando. Y a través del psicoanálisis, sabemos que una crisis puede provocar una toma de conciencia, y eso puede ser ocasión de crecimiento personal y/o comunitario. Y creo que ése es el tema de esta charla y de nuestras vidas en este momento. Después del 19 de diciembre, que tenemos que pensar básicamente en términos comunitarios, aún desde disciplinas especificas, por ahí más recoletas.

El 19 de diciembre enfocó de manera bastante dramática situaciones que ya conocíamos; creo que ninguno de los que están aquí hoy puede decir que no tenía idea de lo que estaba pasando. Pero sí quedaba la posibilidad de distraerse; y dejar que se colara de alguna manera la ilusión - la ilusión de que las cosas iban o podrían ser mejores, o que no todo era tan terrible como parecía. Para mí, para todos nosotros, me parece que el 19 de diciembre fue un antes y un después, una raya bastante gruesa que divide el tiempo como lo fue también el 11 de septiembre. Y ambas situaciones, me parece, han requerido un reacomodamiento interno ante situaciones, y decidir qué hace uno con su vida, con su trabajo, con su presente y con su futuro.

Lo que yo sentí, tanto después del 11 de septiembre como después del 19 de diciembre, es que si bien uno sabía en quiénes creía antes, y con quiénes se sentía más cómodo, y cuando digo cómodo, quiero decir por razones profundas, porque comparte valores, porque comparte proyectos, porque puede confiar y se siente contenido y piensa que son personas (yo lo estoy definiendo en mis términos) personas que son útiles a la comunidad en términos positivos. Creo que para mí, el 19 de diciembre, como el 11 de septiembre, se redefinieron las fronteras, digamos, por un lado, como un mazo de naipes que se fue barajando de vuelta y se volvieron a dar las cartas, y otra vez no nos pudimos hacer ilusiones de muchas cosas.

Pero acá en la Argentina, después del 19 de diciembre, yo siento que es muy importante sentir que uno tiene un grupo de pertenencia en el cual puede confiar, y en el cual puede creer, pase lo que pase. Porque no podemos creer en los gobiernos, ni tenemos que creer en los gobiernos, no podemos creer en las autoridades ni municipales, ni nacionales ni las de cultura ni las de no cultura. Pero si podemos creer en gente que nosotros sabemos porque la conocemos, porque la hemos visto trabajar, porque creemos en lo que dicen. Y esa creo es una de las respuestas. Ese país, esos territorios, a partir de un sentido comunitario o de un sentido de pertenencia a ciertos grupos.

Yo hablo de la buena administración de los recursos existentes porque creo que aunque mañana, por ejemplo, nos llamaran a todos para decir que hay mucha plata para cultura, estaríamos igual en situación de crisis, como hemos estado siempre, porque hay cosas que se han venido manejando mal desde antes. No es una novedad, ¿no es cierto?

Prácticamente en el año 2002, no tenemos museos que funcionen bien. Tenemos museos donde los empleados públicos se sienten patrones a pesar de ser servidores públicos. No piensan en términos de la comunidad nada más que en la comunidad como los que van a asistir al evento. Todos estos son cambios muy profundos que tienen que ir haciéndose, pero no se van a hacer desde arriba para abajo, creo que se van a hacer en la medida en que cada uno de nosotros, ante cada situación, exija lo que le parece que tiene derecho a exigir.

El año pasado, un grupo de gente joven se reunió durante algunos meses para trabajar en un proyecto que se llamó la Recuperación de los Espacios Públicos. Tenia que ver justamente con qué tipos de museos queremos en el 2003 en la Argentina. Porque, bueno, la situación de los museos ustedes la conocen igual que yo. En el M.N.B.A., ya sabemos, es el feudo del señor Glusberg. No hace falta que explique mucho cómo se curan las muestras. El Sr. Glusberg cura todas las muestras, escribe todos los textos, pero además, no es ningún secreto ni acá, ni en Paris ni en Londres que se los escriben otros. Porque yo he ido a congresos internacionales de asociaciones de críticos y se ríen. Por supuesto, si Glusberg les paga el viaje acá, vienen. Porqué no van a venir? Pero se ríen y no abren ni siquiera los paquetes de libros que manda. Eso es lo que yo llamo situaciones de seudo-poder. Cómo se puede convencer a ése señor, por ejemplo, para dar un caso específico ¿qué importa que publique tantas cosas que no escribe? Porque no es un registro académico válido, para dar un ejemplo.

El Museo Sívori, no digamos, las muestras son malísimas; es el Museo de Arte Argentino y Latinoamericano, y nosotros no hacemos nada para reclamarlo. ¿Cómo permitimos que el museo de arte argentino se maneje tan mal? Y todavía, como fue el año pasado, creo, manden correos electrónicos para decir que apoyemos que abran una Confitería. O sea, sería mejor si aprendieran primero a dirigir el museo. Entonces, ¿porqué nosotros (no quiero decir bancar, pero no me sale un verbo más elegante) aceptamos estas cosas?

Yo creo que la otra respuesta es esa, que todos los días tenemos que tomar pequeñas decisiones y grandes decisiones para decir, que esto no, esto sí, y esto no. Bueno, hoy a lo mejor voy a ser un poco menos severa porque bueno, qué sé yo, pero que todos los días tenemos que decir qué nos gusta y qué no nos gusta, qué nos parece correcto, qué le sirve a la comunidad, qué nos sirve a nosotros a largo plazo, qué les sirve a nuestros hijos y después a nuestros nietos. Esas creo que son las cosas que no hemos tenido en cuenta buscando muchas veces una ventaja inmediata.

Ahora, creo que la gente que trabaja en lugares donde se supone que tiene que trabajar para los demás, trabaja para sí y se promueve, y los demás que no les exigimos que cumplan con sus funciones, estamos tan en falta como ellos. Por ejemplo: la asociación de críticos de arte, que se fundó en la Argentina en 1950. Desde cuando empecé a tener registro de ella, Glusberg era el presidente. Y su función (de la asociación) es gremial, es cuidar los derechos de los críticos de arte. Cuidar que se les pague, que tengan un lugar profesional, que su cumplan los requisitos que haya que cumplirse. E históricamente, ¿qué ha pasado? Que el presidente de turno aprovechaba esta situación para tener más poder. Siempre ese seudo-poder que es, para mí, el símbolo de la impotencia.

Por suerte ahora, hay Internet - en la época de Glusberg no había Internet- entonces toda la correspondencia que llegaba (para la asociación), se la guardaba para él y no repartía la información. Creo que en los últimos diez años muchas cosas han cambiado, Internet por una parte, iniciativas como ésta de Tamara y Esteban por otra, Trama. Creo que hay mucha gente joven mucho más comprometida con un sentido más ético y más comunitario, más articulado a una vida mas abierta, porque finalmente cuando lo único que uno quiere es su propio beneficio, es muy cerrado, y finalmente, bastante aburrido. Creo que tenemos que aprender a exigir nuestros derechos. Primero, cumplir con nuestras responsabilidades. Ese es el primer punto. Creo que justamente, en un momento tan dramático como esta crisis, lo único que nos cabe es hacer lo que sabemos hacer lo mejor posible. Y reclamar las cosas que nos corresponden. Muchas gracias.
(aplausos)

 
 
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