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Esteban
Alvarez: Hola, gracias otra vez por haber venido, y gracias nuevamente
a Nicolas Peyre y a la Alianza Francesa por facilitarnos este espacio
para reunirnos. Quisiera decir algo antes de presentar a los integrantes
de la mesa de hoy. Cómo y porqué hacer una reunión y de quiénes son las
voces que se escuchan son preguntas que están mucho más presentes ahora
que cuando empezamos el año pasado con la primera mesa redonda.
Todos nosotros hoy en día estamos pensando mucho más en el tema de la
representación, y en lo que podría significar dentro del ámbito artístico.
Y hasta ahora, tenemos la impresión de que en el ámbito artístico no se
puede aplicar la idea de representación, de la misma forma en que se aplica
a una estructura social o política. Al no creer que podemos representarnos
los unos a los otros, vemos claramente la importancia que tiene el diálogo
y el intercambio de ideas.
Organizamos esta reunión con el fin de enfocar sobre un tema desde puntos
de vista muy diferentes, para que sirva como punto de partida para un
debate abierto. Elegimos el tema de la crisis en las artes visuales para
la primera charla del año porque nos pareció que era imposible evitarlo,
más que nada; y pensamos que hasta que no habláramos de este tema,
no podríamos hablar de otras cosas. Además, sentimos que la idea de organizar
estas charlas surgió en gran parte de la sensación de estar en el medio
de un lento derrumbe, y de querer contrarrestar esta sensación con algo
un poco más constructivo. Estamos buscando un balance entre las ganas
de quejarnos de todo lo que está mal, y la necesidad urgente de imaginar
y definir los pasos a seguir hacia algo mejor (dentro lo posible, por
supuesto).
Esta noche tenemos con nosotros a tres conocidos miembros de nuestro ámbito,
el Arq. Andrés Duprat, lamentablemente, nos informó hace unas horas que
no pudo viajar hoy desde Bahía Blanca para participar en la mesa, debido
a unas complicaciones inesperadas con la Bienal que se inauguró ayer en
esa ciudad.
Están presentes entonces hoy: Alina Tortosa, curadora y crítica de arte,
Arturo Carvajal, galerista y productor, y Tulio de Sagastizábal, artista
y docente, todos ellos de trayectorias muy diferentes, van a articular
sus pensamientos sobre el tema para abrir la discusión de hoy... Alina,
si querés empezar...
Alina Tortosa
Buenas noches, muchas gracias por venir. Me gusta mucho el título que
la han puesto Esteban y Tamara a esta mesa. Me parece muy apropiado preguntar
si está en crisis nuestra crisis. Porque yo creo que en el terreno de
las artes visuales, como en otros terrenos en la Argentina, hemos estado
prácticamente siempre en crisis. Si hablamos de las artes visuales, en
particular, creo que hemos estado en crisis porque, bueno, el acto creativo
en sí es una situación de crisis y además porque hay, y ha habido, circunstancias
materiales precarias, y hemos actuado en terrenos minados de crisis éticas,
morales, teóricas y académicas, en que la simple apariencia de poder puede
llegar a influenciar decisiones que deberían ser puramente profesionales
desde lo disciplinario y no desde lo político.
El subtitulo de mi charla es: Por una mejor administración de los recursos
existentes, que voy a aclarar un poco más adelante. Y esta situación perversa
de interrelaciones en el medio, no tiene que ver solamente con los políticos
corruptos, ni con banqueros salvajes, que los hay, por supuesto, como
todos sabemos. Están íntimamente ligados a lo que llamo situaciones de
seudo poder, que no engañan a nadie (por lo menos, a mí, me parece que
no engañan a nadie, ustedes me lo dirán después) y que son ejemplos de
impotencia, porque paralizan toda posibilidad de actuar creativamente
y positivamente, abriendo caminos. Tiene que ver con cosas tan ridículas
como el quedar bien, o hacer algo o no hacer algo que no le guste a alguien,
que puede decidir sobre alguna situación específica en la que uno puede
perder algo. Pero todas son medidas, en general, bastantes mezquinas.
Por lo tanto, la crisis actual no me parece sino un corolario de lo que
pasó antes, digamos, como la crisis general del país. No creo que tenga
que ver con que un día nos despertamos y estaba todo mal. Como Uds. saben,
crisis viene del latín, crisis, y el griego, krisis con K, y quiere
decir decisión, y del verbo krinein que quiere decir tomar decisiones.
Entonces la crisis en sí es un síntoma, una situación en donde uno tiene
que reflexionar, y tratar de comprender qué pasa. Digamos que eso es lo
ideal dentro de una situación de crisis. Pero (la crisis) es el síntoma
de otra situación más, que se ha ido gestando. Y a través del psicoanálisis,
sabemos que una crisis puede provocar una toma de conciencia, y eso puede
ser ocasión de crecimiento personal y/o comunitario. Y creo que ése es
el tema de esta charla y de nuestras vidas en este momento. Después del
19 de diciembre, que tenemos que pensar básicamente en términos comunitarios,
aún desde disciplinas especificas, por ahí más recoletas.
El 19 de diciembre enfocó de manera bastante dramática situaciones que
ya conocíamos; creo que ninguno de los que están aquí hoy puede decir
que no tenía idea de lo que estaba pasando. Pero sí quedaba la posibilidad
de distraerse; y dejar que se colara de alguna manera la ilusión - la
ilusión de que las cosas iban o podrían ser mejores, o que no todo era
tan terrible como parecía. Para mí, para todos nosotros, me parece
que el 19 de diciembre fue un antes y un después, una raya bastante gruesa
que divide el tiempo como lo fue también el 11 de septiembre. Y ambas
situaciones, me parece, han requerido un reacomodamiento interno ante
situaciones, y decidir qué hace uno con su vida, con su trabajo, con su
presente y con su futuro.
Lo que yo sentí, tanto después del 11 de septiembre como después del 19
de diciembre, es que si bien uno sabía en quiénes creía antes, y con quiénes
se sentía más cómodo, y cuando digo cómodo, quiero decir por razones profundas,
porque comparte valores, porque comparte proyectos, porque puede confiar
y se siente contenido y piensa que son personas (yo lo estoy definiendo
en mis términos) personas que son útiles a la comunidad en términos positivos.
Creo que para mí, el 19 de diciembre, como el 11 de septiembre, se redefinieron
las fronteras, digamos, por un lado, como un mazo de naipes que se fue
barajando de vuelta y se volvieron a dar las cartas, y otra vez no nos
pudimos hacer ilusiones de muchas cosas.
Pero acá en la Argentina, después del 19 de diciembre, yo siento que es
muy importante sentir que uno tiene un grupo de pertenencia en el cual
puede confiar, y en el cual puede creer, pase lo que pase. Porque no podemos
creer en los gobiernos, ni tenemos que creer en los gobiernos, no podemos
creer en las autoridades ni municipales, ni nacionales ni las de cultura
ni las de no cultura. Pero si podemos creer en gente que nosotros sabemos
porque la conocemos, porque la hemos visto trabajar, porque creemos en
lo que dicen. Y esa creo es una de las respuestas. Ese país, esos territorios,
a partir de un sentido comunitario o de un sentido de pertenencia a ciertos
grupos.
Yo hablo de la buena administración de los recursos existentes porque
creo que aunque mañana, por ejemplo, nos llamaran a todos para decir que
hay mucha plata para cultura, estaríamos igual en situación de crisis,
como hemos estado siempre, porque hay cosas que se han venido manejando
mal desde antes. No es una novedad, ¿no es cierto?
Prácticamente en el año 2002, no tenemos museos que funcionen bien. Tenemos
museos donde los empleados públicos se sienten patrones a pesar de ser
servidores públicos. No piensan en términos de la comunidad nada más que
en la comunidad como los que van a asistir al evento. Todos estos son
cambios muy profundos que tienen que ir haciéndose, pero no se van a hacer
desde arriba para abajo, creo que se van a hacer en la medida en que cada
uno de nosotros, ante cada situación, exija lo que le parece que tiene
derecho a exigir.
El año pasado, un grupo de gente joven se reunió durante algunos meses
para trabajar en un proyecto que se llamó la Recuperación de los Espacios
Públicos. Tenia que ver justamente con qué tipos de museos queremos en
el 2003 en la Argentina. Porque, bueno, la situación de los museos ustedes
la conocen igual que yo. En el M.N.B.A., ya sabemos, es el feudo del señor
Glusberg. No hace falta que explique mucho cómo se curan las muestras.
El Sr. Glusberg cura todas las muestras, escribe todos los textos, pero
además, no es ningún secreto ni acá, ni en Paris ni en Londres que se
los escriben otros. Porque yo he ido a congresos internacionales de asociaciones
de críticos y se ríen. Por supuesto, si Glusberg les paga el viaje acá,
vienen. Porqué no van a venir? Pero se ríen y no abren ni siquiera los
paquetes de libros que manda. Eso es lo que yo llamo situaciones de seudo-poder.
Cómo se puede convencer a ése señor, por ejemplo, para dar un caso específico
¿qué importa que publique tantas cosas que no escribe? Porque no es un
registro académico válido, para dar un ejemplo.
El Museo Sívori, no digamos, las muestras son malísimas; es el Museo de
Arte Argentino y Latinoamericano, y nosotros no hacemos nada para reclamarlo.
¿Cómo permitimos que el museo de arte argentino se maneje tan mal? Y todavía,
como fue el año pasado, creo, manden correos electrónicos para decir que
apoyemos que abran una Confitería. O sea, sería mejor si aprendieran primero
a dirigir el museo. Entonces, ¿porqué nosotros (no quiero decir bancar,
pero no me sale un verbo más elegante) aceptamos estas cosas?
Yo creo que la otra respuesta es esa, que todos los días tenemos que tomar
pequeñas decisiones y grandes decisiones para decir, que esto no, esto
sí, y esto no. Bueno, hoy a lo mejor voy a ser un poco menos severa porque
bueno, qué sé yo, pero que todos los días tenemos que decir qué nos gusta
y qué no nos gusta, qué nos parece correcto, qué le sirve a la comunidad,
qué nos sirve a nosotros a largo plazo, qué les sirve a nuestros hijos
y después a nuestros nietos. Esas creo que son las cosas que no hemos
tenido en cuenta buscando muchas veces una ventaja inmediata.
Ahora, creo que la gente que trabaja en lugares donde se supone que tiene
que trabajar para los demás, trabaja para sí y se promueve, y los demás
que no les exigimos que cumplan con sus funciones, estamos tan en falta
como ellos. Por ejemplo: la asociación de críticos de arte, que se fundó
en la Argentina en 1950. Desde cuando empecé a tener registro de ella,
Glusberg era el presidente. Y su función (de la asociación) es gremial,
es cuidar los derechos de los críticos de arte. Cuidar que se les pague,
que tengan un lugar profesional, que su cumplan los requisitos que haya
que cumplirse. E históricamente, ¿qué ha pasado? Que el presidente de
turno aprovechaba esta situación para tener más poder. Siempre ese seudo-poder
que es, para mí, el símbolo de la impotencia.
Por suerte ahora, hay Internet - en la época de Glusberg no había Internet-
entonces toda la correspondencia que llegaba (para la asociación), se
la guardaba para él y no repartía la información. Creo que en los últimos
diez años muchas cosas han cambiado, Internet por una parte, iniciativas
como ésta de Tamara y Esteban por otra, Trama. Creo que hay mucha gente
joven mucho más comprometida con un sentido más ético y más comunitario,
más articulado a una vida mas abierta, porque finalmente cuando lo único
que uno quiere es su propio beneficio, es muy cerrado, y finalmente, bastante
aburrido. Creo que tenemos que aprender a exigir nuestros derechos. Primero,
cumplir con nuestras responsabilidades. Ese es el primer punto. Creo que
justamente, en un momento tan dramático como esta crisis, lo único que
nos cabe es hacer lo que sabemos hacer lo mejor posible. Y reclamar las
cosas que nos corresponden. Muchas gracias.
(aplausos)
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