| |
Arturo
Carvajal
Buenas noches, mi nombre es Arturo Carvajal. Cuando Tamara y Esteban me
convocaron, yo me pregunté en que podía yo contribuir, qué podría ayudar
a esclarecer, cómo contestar a la pregunta, qué hacer? Qué hacer frente
a la crisis? Yo viví diez años en los Estados Unidos, y pensé que a lo
mejor podría contarles algunas de las cosas que ví y aprendí. En términos
de (no es que voy a proponer que nos convirtamos todos al protestantismo
ni que hablamos en inglés) pero sí, tratar de ver cuáles han sido las
experiencias de otras comunidades culturales artísticas para ver si a
lo mejor hay algunas, o para medir el funcionamiento de nuestra comunidad,
de nuestra industria artística, de articulación de ese sistema en el que
estamos todos involucrados con distintos roles. Cómo opera para lograr
una mayor efectividad, porque si hay algo que, pensando un poco en términos
de tratar de encontrarle un hilo para tirar y entender a la crisis, el
termino que se me ocurrió primero fue el de la disfuncionalidad.
La Argentina se descubre a partir del 19 de diciembre (a partir de la
caída de ese sueño hipnótico de la convertibilidad), como una sociedad
disfuncional: una sociedad que no consigue atender a sus propias necesidades.
En todos los aspectos, desde los más básicos, y que adquieren el carácter
más dramático: las cifras de la crisis, la desocupación, los pobres, es
decir, este tipo de cosas que uno lee en los diarios y se ven en la calle.
Y en el otro extremo, las más complejas y sofisticadas, que son las culturales.
Pueden ser sospechadas de ociosas o a lo mejor no lo son, la debilidad
de la cultura hace que todo el sistema, sea una pieza más de ese sistema
que no funciona, que no devuelve.
El esfuerzo de todos se pierde. Se evapora en este laberinto en el que
aparecemos todos inmersos. Al tratar de ver una comunidad cultural, una
comunidad artística, que tiene organizaciones y esas organizaciones cumplen
roles e interactúan. Entonces, de algún modo, devuelve al resto de la
sociedad, o sea, estoy convencido que la producción artística hace a la
calidad del debate general, hace a la calidad del debate plural, al funcionamiento
democrático, es una pieza indispensable para ese funcionamiento. Entonces,
para ver, para entender qué es lo que no funciona (que probablemente Uds.
lo conocen - Alina lo describe, y todos tienen una experiencia propia
de ese disfuncionamiento).
Cada uno de estos ejemplos, que voy a tratar de presentar de un modo muy
abreviado, digamos, la comunidad americana también piensa su propia crisis,
y los europeos también, y si les preguntamos a ellos tienen crisis horrorosas
y unos problemas espantosos y se juntan también probablemente como para
que haya un debate como esperamos que haya hoy acá. Pero hay que ver que
hicieron y que pasó. Tomando el modelo americano de post-guerra, es el
que yo de algun modo tuve más acceso y uno ve operar y ve su dinámica
y ve lo que produce, y también sus problemas, que también pueden
aparecer acá y a lo mejor podamos debatir después.
El punto de partida (probablemente) del modelo, de la estructura, es que
hay una primera cosa que es central que es la enseñaza artística. En los
EE.UU. la enseñaza artística se incorpora a las universidades, que es
un fenómeno peculiar en los EE.UU. de la post-guerra. Después en otros
lugares se repite y se hace muy probablemente, es un modelo aprendido
e incorporado en otras partes.
El modelo europeo (que viene de las academias del absolutismo) era la
escuela de arte separada de la universidad. En las universidades americanas,
tienen ciertas características propias, que son el campus, por
un lado, que llama a la interacción de las distintas disciplinas, o sea:
se encuentran los estudiantes de arte, y los profesores de arte, y los
académicos del arte con académicos de psicología, filosofía, ciencias
políticas, y hay como un caldo de cultivo de ideas y de ronroneo que hace
a esa dinámica, que uno ve, en N.Y.U. que llegaba Derrida, e íbamos
todos. Iba la gente de todas las disciplinas y van los estudiantes de
arte. Y eso generaba un clima, dinamizado. Creo de eso se trata, de encontrar
mecanismos de dinamizar los procesos. Ojalá que sean lo más orgánicos
posibles, además de depender del esfuerzo individual de todos, y de depender
de que todos exijamos que las cosas ocurran del mejor modo posible.
También buscar un cierto modo de organizar... pasé un período corto por
Yale, y la masa de recursos puesta al servicio de cultura, bueno, hay
un problema de riqueza, y además estas instituciones protestantes, que
son sostenidas por la comunidad (vamos a volver a estas instituciones
cuando hablemos de museos). Y creo que esto nace con las iglesias protestantes,
que no tienen ni un estado, ni un poder central que las alimente, si no
que es la comunidad misma la que las sostiene.
Los estudiantes pagan y pagan unos tuition fees, unos aranceles
altísimos, que son de diez, veinte mil dólares al año, a lo que suman
lo que recauda, y así la masa de recursos puesta al servicio de la educación,
además de la investigación académica. Las universidades allá se convierten
en centros de investigación y uno se topa con personajes, que son como
Harold Bloom, estas estrellas que se van nombrando son los profesores
que están dando vueltas por ahí.
El otro elemento en lo que la experiencia americana es distinta de la
europea son los museos. Los museos también son instituciones autónomas,
o sea, sostenidas por grupos de la comunidad. Los museos son un producto
de la revolución, "el Palais du Peuple", el Louvre abierto al público,
las colecciones reales del poder absolutista abiertas al pueblo.
(comentario del público, sin micrófono)
Perdon? Bueno - aquí hay alguien que sabe más que yo. (se repite el comentario).
Claro, es decir que Tom Krens dice que el museo es la Enciclopedia, es
decir un producto del siglo XVIII en una caja del siglo XIX. Es la apertura
a la gente de colecciones que eran privilegio de la realeza; eran colecciones
del privilegio. Nosotros heredamos ese modelo, pero faltó un detalle que
era el botín de la Revolución Francesa. Es decir, que heredamos museos
vacíos. Hoy hay museos vacíos de contenido. Creo que ante un estado pobre,
un estado que además en el mejor de los casos debería, tal vez, atender
a necesidades muchos más brutales que las culturales (es un tema para
debate). Habría que pensar que a lo mejor la Argentina debería aprender...
Y de hecho, ha sido así, porque los museos han recibidos contribuciones
de colecciones particulares, se ha abierto ahora el museo Costantini,
hay una experiencia anterior en Rosario, si la Argentina va a tener museos
debería probablemente depender más de esfuerzos de grupos que depender
de un estado que desde ya no tiene punto de partida para organizar estos
museos porque falta la colección, falta esa masa de objetos que al inicio
los museos europeos tenían. Después aparece un tercer modelo, que no es
desatendible que es el modelo de los Kunsthalle, que es el caso
que aquí el más parecido es Proa, los espacios sin colección, que permiten
mostrar objetos que vienen de otras colecciones.
Armar una colección de museo hoy, sobre todo, inclusive del siglo XX,
es impensable. Incluso en los EEUU hoy, solamente en la época de Silicon
Valley, el museo de San Franciso fue el último museo que realmente ha
coleccionado. Los precios de las piezas de calidad de museo están fuera
de nuestro alcance. Pero si los museos que han coleccionado, tienen de
hecho un problema, que es que tienen su colección guardada. O sea, el
Guggenheim, para el que yo trabajé, en un punto tenía un 98% de su colección
archivada.
Claro, los espacios de exhibición son limitados en proporción, y esto
da lugar a muestras itinerantes que salgan. Tener lugares donde estas
cosas puedan mostrarse, tal vez sería una dirección para pensar. El otro
ingrediente que hace que cualquier comunidad artística debería apuntar
a desarrollar son los medios.
Hoy la cultura, está estructurada alrededor de las comunicaciones. El
debate escrito, el debate académico escrito por un lado y el debate de
divulgación también en la prensa masiva, la prensa de los diarios tiene
un rol insoslayable, en el sentido que divulga, alimenta, da base a la
decisión del coleccionista, da base a la decisión de la persona que va
a ver, y es el lugar que de un modo cristaliza los debates interpersonales,
todo este funcionamiento queda traza en la prensa. Es un punto central
y a empujar y a buscar para que se desarrolle.
Por último: el coleccionismo, que claro, el coleccionismo americano tiene
una tradición muy larga, pero yo creo que además se sostiene, porque para
coleccionar hace falta plata, es decir, coleccionar es cosa de ricos,
o de gente que se anima, o de gente muy curiosa, o gente adicta al coleccionismo
como podemos tener algunos acá. Pero el coleccionismo depende de todas
estas estructuras. Un rol fundamental de los museos es de construir el
canon, o sea, lo que entra a los museos debería ser idóneo.
En un sistema plural, la autoridad se construye de una manera fluida,
se construye en el debate. Los museos participan de ese debate consagrando,
y en el mejor de los casos, desarticulando consagraciones que en algún
momento parecieron válidas y que después no lo son. Bueno, salteé un montón
de temas de los que pensaba hablar; no sé si me queda... Esto quiere decir
que mi tiempo se acaba (levanta un paquete de azúcar rojo) - la tarjeta
roja. Creo que lo que cuenta más es el debate, la experiencia de ustedes,
lo que ustedes van a aportar después.
(aplausos)
|
|