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Tulio
de Sagastizábal
Pensé que el aspecto más importante, en realidad, de la reunión es
el debate, y voy a tratar de ser lo más coherente posible - escribí un
texto. Porque me parece que de esta manera podría hilvanar una serie de
pensamientos, que si no, por la complejidad del tema, probablemente, no
la hubiera podido hilvanar, o me pasaría, como es lo más probable, que
muchas cosas quedarían en el tintero. O sea, es aburrido, lo reconozco,
pero leo el texto, y creo que el texto va a dar pie para que en el debate
después podamos desgranar cada item o las preocupaciones más
específicas que creo que están incluidas en este texto.
Mi idea central es que para hablar de los temas que deseábamos hablar
aquí se debe ir un poco atrás en el tiempo para comprender cómo las dos
constantes, y éstas son globalización y posmodernidad, que definen el
universo, "lo universal", de nuestro tiempo tuvieron una aparición traumática
y represiva en nuestro horizonte.
Aparecieron después de una década de dictadura, una dictadura que exiló
o diezmó además una gran parte de nuestra inteligencia, como todos sabemos,
e inevitablemente entonces aparecieron como una imperiosa imposición de
los tiempos y con una urgencia que no daba posibilidad de asimilación
crítica, ni permitía el desarrollo de un campo de confrontación de la
naturaleza que fuera. Se trataba de un sencillo tómalo o déjalo, y ya
dejarlo era promesa de salirse de la historia.
A todo esto se le suma la naturaleza autoritaria que conserva en la Argentina
" lo institucional" que estableció hasta hoy una circulación de una sola
vía para todo lo que sean estrategias y pensamientos propuestos, en los
excepcionales casos en que además hubiera algo de esto.
Así, creo que es como fue desarrollándose este lamentable tejido de situaciones
y posicionamientos que fueron debilitando, al punto de la anemia, las
posibilidades de desarrollo en Argentina de un pensamiento critico autónomo
y autorregulado en el campo de las artes. No hubo posibilidad de discutir,
en realidad no hubo posibilidad casi de comprender, el desarrollo de estos
fenómenos fundantes de la época, globalización y posmodernidad, y poder
definir de un modo asequible el tipo de condicionamientos y determinaciones
que implicaron su presencia, como nuevo e irreversible panorama de una
época que nos tomó por asalto y desconfiados.
(realmente todo esto es mucho más vasto, pero la idea del texto es puntualizar
algunas ideas que me parecen muy centrales)
No tengo dudas que son éstos los motivos centrales de las dificultades
que vamos a encontrar ahora para realizar una eficaz mirada crítica que
nos permita "administrar " esta crisis. Digo administrar para declinar
un poco lo pretencioso que suelen sonar la enunciación de estrategias
que uno puede proponer como tareas a realizar, y que en realidad no tienen
otra ambición que, por una parte, reparar falencias que arrastramos, y
por otra, comprender con claridad como los condicionamientos de la posmodernidad
están también habilitando desarrollos futuros.
Me refiero, por ejemplo, a poder definir nuestra diferencia como momento
cultural. Me refiero a la imposibilidad del retorno de una Teoría como
alternativa para poder desarrollar un pensamiento critico ligado a nuestras
prácticas posibles. Y además a la posibilidad de pensar que globalización
y posmodernidad, finalmente, como "imago mundi" que son, no podrán evitar
su propia caída del mundo de las abstracciones al mundo de las mercancías,
que es el destino de toda imagen en nuestro tiempo, y por consiguiente,
definirse también ellas como efímeras, no absolutas ni eternas.
La intención al derivar la conversación hacia este giro "cultural" del
temario se debe a mi propio desinterés en plantear lecturas de la realidad
de nuestro campo especifico que no tengan como punto de partida la centralidad
del problema de la ausencia de la participación de los artistas en la
definición, en la construcción y en la crítica de los proyectos que los
involucran.
Creo que la crisis total que envuelve a la Argentina es una señal que
solo podrá entenderse en una de dos direcciones: o un reforzamiento de
todas las conductas represivas, autoritarias y elitistas, y éste es un
camino que en verdad no deseo imaginar, o el aprendizaje de esta innumerable
suma de desaciertos que ha sido nuestra realidad mas reciente, y de la
cual nuestra débil voluntad crítica también fue una pieza clave. Creo,
finalmente, que debemos como artistas hacer un enorme esfuerzo intelectual,
y de deseo, para encontrar nuevos modos de relacionar nuestra práctica
con la formación de nuevos modos de pensar. Quiero decir, que prácticas
y pensamientos se realimenten de maneras inéditas, inesperadas y puedan
responder de un modo útil a una emergencia que seguramente será prolongada.
Nada de lo que tenemos hasta hoy como herramienta o como pensamiento sería
suficiente.
No sé si ocupo mis minutos, tampoco me preocupa mucho...
A. C.:
la tarjeta roja te va a llegar...
T.d.S.:
(sigue) ...la idea del texto y además, lo hice lo más breve posible y
lo más condensado posible, la idea fundamental era plantear estas ideas.
Que para nosotros, para tener la posibilidad de analizar la crisis, tenemos
que remontarnos a los orígines de la crisis. Y que la crisis tiene particularidades,
nuestra crisis nacional, tiene particularidades que están íntimamente
ligadas al desarrollo de nuestra historia nacional. Uno de los datos que
a mí siempre me ha preocupado y que además me ha dificultado mucho el
crecimiento como artista era la ausencia absoluta en la Argentina de un
pensamiento crítico. De un pensamiento crítico local. De un pensamiento
crítico que analizara y pautara, y estableciera estrategias de conducta
frente a lo que era toda esta avalancha internacional sobre nuestros problemas
y sobre nuestras conciencias.
Creo que después de la década del '60, donde realmente en la Argentina
se desarrolló una gran capacidad teórica, quedamos muy, muy, desprotegidos.
Y es un problema constante para los artistas, no tener instrumentos teóricos,
no tener instrumentos, porque sino las estrategias, la única alternativa
que nos queda para la estrategia es, en cierto modo, un cierto grado de
sumisión a ciertos dictados sobre los cuales no tenemos ningún control,
ninguna posibilidad de confrontación, no tenemos ninguna posibilidad ni
siquiera de análisis. Volvemos siempre a la situación de tómalo o déjalo
y generalmente es una situación de mucho deterioro, y sobre todo, que
me parece que genera (que creo es la consecuencia que estamos pagando),
un ámbito muy poco creativo, muy poco entusiasmante. Creo que hay que
hacer un enorme esfuerzo, y ese enorme esfuerzo tiene mucho de la responsabilidad
de los artistas, para que la participación en la generación de estrategia,
de pensamiento, de política, realmente sea la participación de los artistas
muy activa, y realmente se establezcan nuevos, nuevos, nuevos procedimientos,
nuevos proyectos, nuevos modos de relacionamiento. Gracias.
(aplausos)
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