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Andrea
Giunta
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PIZZA
ESCRITA
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Para León Ferrari |
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1 masa de pizza |
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Preparación: Sobre la masa
de pizza se disponen en hileras concéntricas las hojas de rúcula, los
tomates enteros, la palta cubeteada en dados y los portobellos rebanados
en fetas, dejando vacía una franja central entre la palta y los portobellos.
Todo se cubre con un toque de aceite de oliva. El secreto de esta pizza
radica en la distribución del queso que sugerimos hacer en el diseño
de un círculo cuyo diámetro no exceda la mitad del de la pizza. Para
esto es imprescindible montar un dispositivo de distribución del queso,
que proponemos hacer con un paraguas de papel colocado en la mitad de
la masa. Sobre éste se lanzará, con una jarra, el queso derretido, comenzando
por el centro, para que el lácteo resbale lentamente por la pendiente
del paraguas y se desplome sobre la pizza bañándola en el límite de
un circulo homogéneo (o espacio topológico). Es importante el punto,
el grado de fundición del queso, que debe deslizarse en forma veloz
y precisa. Un queso que no alcance tales condiciones encierra varios
peligros. El más obvio es que nunca llegará a la masa que espera por
él. Sin embargo, no son menores las consecuencias que podrían derivar
de masticar un queso que, en lugar de deshacerse en hilos antes de deslizarse
por el paladar y la lengua, quede pegoteado y agarrotado entre los dientes.
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Sugerencias:
Sometida al juicio de expertos en la disciplina surgieron algunas opciones y observaciones que consideramos importante incluir: 1. No calentar toda la pizza, sino solo el queso, dejando que la rúcula y, sobre todo, la palta, conserven su temperatura natural. 2. Eliminar el paraguas antes de comer la pizza 3. Jamás tragar los tomates enteros. |
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Dr.
Andrea Giunta
U.B.A. |
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