Van a decir que me sedujo el lado oscuro. . . y tal vez tendrán razón.
Hay un énfasis (o exceso de énfasis) puesto en cuantificar y procesar
datos concretos para describir a todo fenómeno presente en la sociedad
(un contagio rampante del ámbito del negocio a todos los aspectos de la
vida cotidiana colectiva), no tanto como una manera de analizar sino como
una forma de legitimar irrefutablemente, generando un nivel de creencia
muy parecido al que llamamos fe. Quizás es porque los números siguen teniendo
un carácter anónimo y objetivo, como si resultaran de una concepción inmaculada.
Esta forma "científica" de presentación ya funciona, sino como
un opio, por lo menos como una anestesia confortante, preparando el camino
para la entrega de cualquier tipo de invasión, mala noticia o daño, recibido
a secas, sin cuestiones, y con una intelectualización que funciona como
antídoto de la angustia o la rabia. Por esta única vez, juego según las reglas vigentes. |
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